lunes, 30 de septiembre de 2013

Cuatro formas de liderazgo educativo

liderazgo_educativo
El liderazgo no es una medalla, ni una posición, ni una jerarquía, sino que es un proceso dinámico que pone en marcha a personas que asumen responsabilidades, miembros de un grupo que son interpelados y movilizados, y causas por las que vale la pena esforzarse. En lo que se refiere a los centros educativos, el liderazgo debe incluir proyecto (hacia dónde ir), programa (cómo ir) y emoción (ganas para hacerlo).

Por Josep Maria Lozano y Ángel Castiñeira, profesores de ESADE

¿Qué modelos de liderazgo pueden ser válidos para el ámbito educativo? Queremos destacar cuatro.

El liderazgo transformacional, orientado más allá del propio interés. Eleva el nivel de conciencia y de propósito de todo el equipo en relación con un proyecto compartido. Incluimos dentro del liderazgo transformacional tareas fundamentales del liderazgo pedagógico como: articular una visión educativa (el proyecto de centro), movilizar al personal desarrollando la misión educativa y los objetivos, implicar a los padres y los alumnos, hacer rendición de cuentas, interpretar y articular las tendencias sociales, económicas y medioambientales para relacionarlas con las necesidades y las prácticas escolares. No hace falta decir que en un centro escolar el liderazgo pedagógico es el fundamental, es su alma, lo que da sentido último a la dimensión de compromiso e incluso de vocación de la tarea docente, porque gracias a él los sueños toman cuerpo y se encarnan en proyectos concretos, únicos y singulares, anhelados por una comunidad.

El liderazgo servidor. Este pone en juego un nuevo principio moral: la única autoridad que merece nuestro apoyo es la que es libre y conscientemente dada al líder por los colaboradores, como respuesta y en proporción directa a la evidente y clara talla del líder como servidor. Estamos hablando de una forma de liderazgo basado en el deseo de servir a los demás y a un propósito más allá del interés personal. El liderazgo servidor hace que los conceptos de poder y de autoridad sean reexaminados desde un punto de vista crítico, y que la relación mutua sea menos opresiva. La mejor prueba del liderazgo servidor reside en evaluar el efecto de esta tarea sobre los miembros menos privilegiados de la organización y la comunidad, desde los educadores hasta los alumnos: ¿se beneficiarán? ¿serán más libres, más independientes? ¿crecerán como profesionales y personas? Servir y guiar acaban por convertirse, pues, en dos funciones de los “constructores positivos” de un centro mejor, es decir, de un liderazgo orientado al bien común.

El liderazgo responsable, que cuida de los valores comunes, de la comunidad en la que actúa. Ofrece inspiración y perspectiva sobre el futuro deseado. Apoya a todos los miembros. Crea sentido y significado. Ignacio Ellacuría distinguía entre “hacerse cargo de la realidad”, “cargar con la realidad” y “encargarse de la realidad”. Las tres expresiones guardan relación con el liderazgo responsable. Hacerse cargo de la realidad significa entender implicadamente las situaciones. Cargar con la realidad implica asumirla y servirla en las situaciones, y no servirse de ella. Y encargarse de la realidad significa actuar con involucración, construyendo la realidad. Las tres versiones forman parte de una especie de inteligencia práctica y de inteligencia ética que se daría en el liderazgo responsable.


El liderazgo distribuido. El liderazgo no es algo que hacemos a otras personas, sino algo que hacemos con otras personas. En el caso del liderazgo educativo es fundamental saber hacer el paso del Me al We, del yo al nosotros. En los centros, necesitamos un proyecto conjunto, no un conjunto de proyectos. Sólo podremos lograr una visión compartida si todos trabajamos en colaboración al servicio de un objetivo común, mediante diferentes comunidades (o unidades) de liderazgo. Porque el liderazgo no es una cuestión de élites, sino de escalas. El liderazgo educativo permite el paso del modelo de líder centralizador (ordenar y controlar) al de líder distribuidor (coordinar y cultivar). Del modelo autoritario al modelo facilitador, de mandar a saber crear compromiso y de imponer a crear objetivos comunes. Esto significa combinar o a veces sustituir la opacidad por la transparencia, el control por la confianza, el ordeno y mando por el compromiso y la participación, el liderazgo desde arriba por el liderazgo en todos los niveles, el foco en las tareas por foco en las personas, o el énfasis en la competencia interna por el énfasis en la colaboración interdepartamental. Lo que necesita es, más bien, promover su entorno la aparición de personas dispuestas a asumir responsabilidades sobre iniciativas, proyectos y encargos.

lunes, 23 de septiembre de 2013

6 tipos de liderazgo ¿Cuál es el tuyo?

En cualquier compañía siempre se alza una figura que sobresale del resto: el líder. El líder puede ser tanto el CEO o director general de la empresa, el responsable de RRHH o un directivo intermedio con excelentes dotes de liderazgo que lo diferencian del resto. El liderazgo no entiende de rango o poderes dentro de la empresa sino del buen hacer, del cumplimiento de objetivos marcados y de una carismática personalidad que hace que el resto de personas le sigan con fe ciega.

Pero el liderazgo empresarial puede ser de diferentes tipos o estilos. La personalidad del líder o su forma de actuar va a determinar un estilo u otro de liderazgo.

Te mostramos los seis principales.

Formas y estilos de liderazgo empresarial

- Liderazgo natural: se entiende como líder natural aquella persona que, pese a tener una actual sobresaliente en la mayoría de los casos, su figura no está reconocida como tal. Se caracteriza por tener grandes habilidades comunicativas y motivadoras entre las personas, así como satisfacer eficientemente las necesidades de su equipo de trabajo. Se le distingue del resto, y sobre todo del autocrático, en que no impone nada y todas las decisiones son llevadas a cabo con el consentimiento y participación de todas las personas, siendo en este caso muy parecido al liderazgo participativo.

- Liderazgo participativo: muy parecido al anterior, este tipo de liderazgo, pese a tener él mismo la última decisión, no duda en consultar y evaluar las opiniones del resto de equipo de personas en el proceso de toma de decisiones. Su motivación principal es crear un gran espíritu de equipo donde cada individuo se sienta importante dentro de la organización y sobre todo valorado, teniendo así un impacto muy positivo en la motivación del grupo de trabajo. Los expertos en la materia recomiendan adoptar este tipo de liderazgo cuando sea de vital importancia trabajar en equipo y la calidad se imponga a la rapidez de sacar las tareas adelante.

 Los software de productividad son una muy buena herramienta de liderazgo empresarial.Si te interesa comprobarlo, puedes hacer una prueba gratuita de WorkMeter haciendo clic aquí.

- Liderazgo autocrático: totalmente opuesto al liderazgo natural o participativo. Su principal características es el poder absoluto que tiene en la toma de decisiones, dando indicaciones precisas de cómo y cuándo llevar a cabo las tareas. Le gusta tenerlo todo bajo su control y gestiona a las personas con mano de hierro. En muchos casos, este estilo de liderazgo impacta negativamente en la motivación de las personas. Este tipo de liderazgo está recomendado por los expertos en aquellos momentos de crisis donde hay que tomar decisiones duras en beneficio de la compañía.

- Liderazgo burocrático: se caracteriza por llevar a cabo las tareas según su “libro de estilo” y “hoja de ruta marcada”. No contemplan ningún cambio y en caso de surgir imprevistos cuenta con soluciones ya preparadas. No muestra demasiado interés en la personalidad de las personas ni en su motivación, siendo su empatía casi inexistente. Este tipo de liderazgo está recomendado principalmente en empresas donde siempre haya cierto tipo de riesgo laboral y se tengan que tomar medidas especiales. No tiene demasiado sentido dentro del trabajo de oficina.

- Liderazgo carismático: el líder carismático sobresale del resto por sus cualidades innatas de inspiración y su poder de atracción hacia las personas. Se muestran siempre muy enérgicos al transmitir sus ideas generando satisfacción y entusiasmo dentro del grupo de trabajo; llegando incluso a pensar que sin la figura del líder carismático dentro de la organización no hay éxito. Entre sus principales deficiencias está el centrar demasiados los esfuerzos alrededor de esta figura puede llegar a ser un problema para la compañía el día que este abandone la organización.

- Liderazgo transformacional: muchos expertos coinciden en que es el verdadero pilar dentro de los diferentes estilos de liderazgo empresarial.  Puede parecerse bastante al liderazgo carismático en el entusiasmo que transmiten a las personas, aunque al final su ego no es tan grande y antepone el beneficio del grupo al suyo propio. Son una fuente de inspiración para sus equipos pero a la vez necesitan sentirse apoyados por el resto de personas. El líder transformacional, aparte de cumplir con los objetivos marcados de la mejor manera posible,  es el encargado de proponer nuevas iniciativas y agregar valor a las decisiones tomadas.


Y ahora que ya conoces varios estilos de liderazgo… ¿sabrías decirnos cuales reconoces internamente dentro de tu organización?

Fuente: Workmeter

lunes, 16 de septiembre de 2013

Liderazgo y solución de conflictos

solucion de conflictos
El liderazgo es la capacidad que tienen algunos individuos para modificar o influenciar a los demás para lograr ciertos propósitos. Un buen líder es alguien capaz de manejar correctamente los conflictos. Hoy vamos a ver algunos puntos importantes sobre el liderazgo  y la solución de conflictos.

Si estás interesado en convertirte en un buen líder debes saber que eso es algo que se puede conseguir con cierto trabajo. Todos tenemos unas aptitudes que hemos potenciado de forma natural y otras que podemos potenciar con un buen entrenamiento. Te recomiendo que te formes en liderazgo y carisma si lo que quieres es convertirte en un buen líder. Te servirá en tu vida personal  y en la laboral. Serás tú quien guíe a los demás en lugar de dejarse guiar.

Por: Domenec Benaiges Fusté

Si lo que quieres es convertirte en un buen líder deberías tomar nuestro curso Cómo liderar, liderazgo carismático, con el que aprenderás todas las técnicas que te convertirán en un buen líder y lo harás con ejercicios con los que puedes ir progresando poco a poco.

Cuando eres un líder se espera de ti que guíes a los demás por el camino correcto. Por eso eres el líder, pero no solo esto sino que se espera de ti que seas capaz de evitar o de solucionar los conflictos que puedas encontrarte. Muchos de los conflictos que tiene que solucionar un líder se dan entre las personas que forman su equipo de trabajo, por ejemplo, lo ideal es que el líder tenga un estilo que evite las confrontaciones y los conflictos.

Un buen líder conoce a la gente con la que trabaja y sabe perfectamente cómo motivarla para evitar que haya conflictos graves, no obstante los roces y la competitividad siempre suelen tener lugar y es tarea del líder saber como solucionarlos y sobretodo como dejar contentas a todas las partes.

Un buen líder tiene visión de futuro. Además se anticipa a los acontecimientos. Como decimos un buen líder es aquel que tiende a evitar conflictos antes de tener que solucionarlos.

Pero si los conflictos tienen lugar un buen líder es aquel que es capaz de tomar decisiones, las decisiones correctas, bajo presión. La presión evita a mucha gente pensar con frialdad. Saber tomar decisiones de forma urgente y como decimos cotidianamente en caliente, es muy bueno. Eso sí, sin dejarse influenciar por el candor del momento, es decir, tomar decisiones en caliente pero de forma fría y responsable.

La presión es algo que no afecta a una persona que ejerce un liderazgo firme y que tiene capacidad de solución de conflictos. La presión es necesaria en muchas ocasiones para que el resto del equipo funcione correctamente. No es bueno trabajar solo bajo presión pero sí es bueno poder hacerlo sin que nos afecte ya que no siempre tenemos las condiciones óptimas para trabajar o tomar decisiones, sin presión, quiero decir.

Un buen líder además sabe diferenciar el grado de intensidad que tiene cada conflicto. No es lo mismo un roce entre dos compañeros de trabajo que una fuga de información de la empresa propiciada por alguna persona de nuestro equipo. Como en todo en esta vida hay una escala de intensidad con la que puedes medir un conflicto.

Un buen líder será especialista en detectar qué tipo de intensidad tiene cada conflicto y que puedes determinar entre alguno de los siguientes:

  • Incomodidad
  • Insatisfacción
  • Incidente
  • Malentendido
  • Tensión
  • Crisis

Todos ellos son perfectamente habituales unos en mayor medida que otros, un buen líder, como decimos, es alguien capaz de definir rápidamente de qué tipo de conflicto se trata y en función de cada uno tomará unas u otras medidas para solucionarlo.
Cuando eres tú el que se enfrenta a un conflicto habitualmente tiendes a verlo más grande de lo que es. No siempre es así, hay mucha gente buena solucionando y evitando sus propios conflictos, pero cuando la persona con la que tienes el problema, en caso de formar parte de un equipo de trabajo, no lo ve como tú es cuando es totalmente necesaria la presencia del líder y sus formas de solucionar conflictos.

Como decía antes un buen líder tratará de solucionar los problemas dejando a todo el mundo contento. Si tiene que hacer de juez y tomar partido por una de las dos partes, se explicará y dejará claros los motivos que lo llevan a tomar tal decisión. La persona perjudicada se puede sentir enfadada o preocupada pero la información y la comunicación permitirán que esa sensación sea inferior.

Las cualidades que llevan a un buen líder a tomar la mejor decisión y contentar a todas las partes de la forma que sea posible se basan como decíamos antes en la anticipación y la observación. Se anteponen a lo que puede pasar y prevén antes de que pase. Si acaba pasando son capaces de detectar el conflicto y la intensidad de este de forma rápida. Además tomará las decisiones de forma rápida y tajante. Un buen líder cuando toma decisiones lo hace con firmeza, sin echarse atrás.

Puede que se equivoque, claro está, pero también forma parte de las atribuciones de un buen líder saber reconocer sus errores y disculparse.

Lo bueno es que cuando el líder tome una decisión, sus subordinados sepan que no hay marcha atrás. Aunque también deben saber que el líder es razonable y que si se le argumenta debidamente se dará cuenta de su error, si es que lo hay y rectificará.

Para solucionar conflictos, pues, un buen líder tiene que tener capacidad de observación, saber interpretar correctamente lo que observa y tener la intuición suficiente para entender todo el conjunto de detalles sin necesidad de tener la información sobre todos.  Un buen líder sabe cuando alguien miente, por ejemplo. Pero también sabe escuchar a todas las partes antes de tomar una decisión.


Un buen líder no toma decisiones de forma arbitraria sino que lo hace meditando y conociendo todas las opiniones y factores que importan o tienen algo que ver con el conflicto.

Fuente: Revista digital Verdadera seducción

lunes, 9 de septiembre de 2013

Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Efectivas del Dr. Stephen Covey

7 habitos de Covey
El libro de los 7 Hábitos de Covey cambiará tu vida. Es uno de los libros más completos que he leído en lo que respecta al liderazgo como un proceso de evolución holístico que lleva al individuo de la dependencia a la interdependencia y desarrolla en el mismo una victoria privada y pública.

Por: Victor Hugo Manzanilla

En el Principio Somos Individuos Dependientes

Todo parte del hecho que somos seres dependientes. Somos como niños. Crecemos con la mentalidad de que las cosas se nos deben dar, nuestros fracasos son culpa de otros y la vida es injusta.

Si llegamos tarde, es culpa del tráfico. Si nos despiden, es culpa del jefe. Si tratamos mal a nuestra pareja, es porque él o ella nos sacó de nuestras casillas. La dependencia es un estado donde consideramos que somos víctimas de lo que nos sucede.


De la dependencia es donde parte todo. El gráfico de abajo muestra el concepto de los 7 hábitos y cómo necesitamos evolucionar desde la “dependencia” hacia la “independencia” (desarrollando los primeros 3 hábitos: Ser proactivo, Empezar con un fin en mente y Lo Primero es lo Primero).
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Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Efectivas


Al llegar al estado de la independencia logramos lo que el Dr. Covey denomina la “Victoria Privada”. Experimentamos la “Victoria Privada” cuando aprendemos el autogobierno y la autodisciplina.

Hábito #1: Sea Proactivo:

Las personas reactivas atribuyen su conducta a tres factores fundamentales: Genético (características que heredamos), psicológico (educación, crianza) o ambiental (lo que nos rodea). Este tipo de personas son las que viven en base a la “Ley de Acción y Reacción” de Newton: Recibo un estímulo y reacciono dando una respuesta.

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Modelo Reactivo


El lenguaje de las personas reactivas es: No puedo, yo soy así, me vuelve loco, no lo permitirán, me sacó de mis casillas, etc.

Las personas proactivas comprenden que entre el estímulo y la respuesta existe un espacio donde encuentra libertad para elegir la acción de acuerdo a sus valores.

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Modelo Proactivo
Las personas proactivas asumen responsabilidad. Son personas de acción. Su lenguaje es: examinemos nuestras alternativas, busquemos un enfoque distinto, controlo mis sentimientos, elegiré la respuesta adecuada.
Una de las mejores expresiones de un ser proactivo fue la que mostró el Dr. Viktor Frankl. Entre los años 1942 y 1945 vivió un infierno siendo sometido a varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau. Sobre sus experiencias escribió:
“Los que vivimos en campos de concentración podemos recordar a los hombres que caminaban por las cabañas dando aliento a los demás, regalando su último pedazo de pan. Pueden haber sido pocos en número, pero ofrecen prueba suficiente de que se puede quitar todo a un hombre, excepto una cosa: la última de las libertades humanas – el poder elegir su propia actitud dado a cualquier tipo de circunstancia, el poder elegir su propio camino.”
Esto es ser proactivo: El poder elegir su propia actitud y respuesta ante cualquier circunstancia.

lunes, 2 de septiembre de 2013

8 Ejemplos de liderazgo de Steve Jobs

8 Ejemplos de liderazgo de Steve Jobs: En su libro El camino de Steve Jobs, Jay Eliot ex vicepresidente de Apple, describe a Jobs y cuenta por qué lo considera único y un ejemplo a seguir. Tomaré algunas citas del libro para mostrar por qué pienso que Steve Jobs es un líder  del que podemos aprender mucho.

1.Pasión por lo que haces: Como todos los grandes líderes que he conocido y con los que he trabajado, él tiene su propio objetivo personal, casi irracional. Su obsesión es una pasión por el producto… una pasión por la perfección del producto. ¿Cómo?, es fácil: Steve es el consumidor más grande del mundo. Steve Jobs es sordo a: “No podemos” o “No debes”.
2.El éxito esta en los detalles: Para Steve lanzar un producto a tiempo no era tan importante como lanzarlo bien, tan creado a la perfección para el usuario como fuera posible.
3.Reconocer a la gente: Mientras Ian trabajaba en una tienda Apple recibió un mail que lo sorprendió. Un cliente a quien había ayudado, satisfecho e impresionado, envió un correo a Steve Jobs, en el que hablaba bien del servicio. Steve le mandó un mail a Ian  con copia al cliente: “Buen trabajo”. Imagine Ud. a un CEO de la talla de Steve Jobs respondiendo a un cliente y tomando la molestia de dar feedback a su vendedor… Otro ejemplo: Steve realmente aprecia a su gente, les hace notar esto, Steve nos dijo: “los artistas firman su trabajo” y decidió que los ingenieros dejasen sus firmas en la carcasa del primer Mac.
4.Crear cultura de equipo: Steve era el maestro en convertir el cliché de la construcción de equipo en un arte. El trataba a las reuniones de equipo como una experiencia total, como un elemento esencial de la creación del producto. Motivaba en las reuniones a la discusión abierta. Las únicas veces que vi a Steve realmente frustrado fue cuando sentía que alguien no era directo o franco.
5.Aprender a reconocer una mala decisión y asumir responsabilidad ante todo: Estando de licencia por enfermedad, y luego de haber dejado pasar un tiempo para que su remplazo (el vicepresidente a cargo) reconociera el defecto de antena del iPhone 4, lo llamó y despidió diciendo, “así no se hacen las cosas en Apple”.
6.Dejarse influir por los talentosos y elegir a los mejores: Cuando se trata de cazar talento, Steve nos da un gran ejemplo. Usó sus habilidades de imán de talento para una tarea: crear un equipo de ventas al por menor y lo llevó a Ron Johnson, MBA de Harvard. Actualmente la mitad de los 46 mil empleados son de las tiendas minoristas, aún cuando todos vaticinaban un error estratégico ocuparse de la venta al por menor.
7.Celebrar con tu gente los logros y los éxitos: Un día fuimos al sector de empaque en la planta de Mac. Él pensaba que los equipos no se embalaban rápido y bien. Enfrente de toda la gente del sector hizo que revisarán y mejorarán la forma de embalar las computadoras. Se sentía la incomodidad de la gente pero cuando terminaron todos aplaudieron y vitorearon. Entonces ordenamos pizzas y bebidas y festejamos juntos la mejora del método.
8.Dejar un legado para que te recuerden aún cuando no estés más: Siempre consideré el periodo que Steve no estuvo en Apple como un exilio. Seguía siendo una presencia invisible. Incluso los empleados que llegaron después que se había ido no podían evitar sentir su huella. Un empleado que nunca conoció a Steve me dijo: “Tenía la impresión que era todavía su compañía”. Había la misma penetrante sensación de orgullo, energía y pasión que Steve Jobs mantenía viva en muchas personas que habían estado bajo su liderazgo.
Quiero terminar con una frase de este genio:

“Tienes que confiar en algo. Tu instinto , tu destino, tu vida, tu karma, lo que sea. Este enfoque nunca me ha fallado y ha marcado toda la diferencia en mi vida”.
 Fuente: PlanEmprendedor