lunes, 29 de julio de 2013

El liderazgo en la empresa: los 6 estilos directivos de gestión

estilos directivos
¿Qué clase de jefe tengo? Existen 6 tipos distintos de estilos directivos de gestión  y conocerlos es fundamental.  ¿Por qué? Porque si conocemos el estilo de liderazgo de nuestro superior podremos conocer sus motivaciones, sus aspiraciones y usar esta información en nuestro beneficio. Así que… ¿qué estilo directivo usa tu jefe?


El estilo coercitivo en la gestión empresarial


Un jefe coercitivo es un líder rígido e inflexible. Cuando se usa este estilo el líder opta por dar muchas órdenes directas sin ofrecer a sus subordinados la oportunidad de expresar sus ideas y opiniones.
Este líder no sólo no opta por el sistema de recompensas sino que, además, se centra en criticar y castigar los fallos generados por las desobediencias. Por tanto, la motivación del equipo se resiente enormemente ante la imposibilidad por parte de los empleados de percibir que gracias a su trabajo se están alcanzando los objetivos empresariales.
Por lo general se trata del estilo de gestión menos efectivo pero… puede ser el recomendado en situaciones de crisis cuando es necesario mostrar autoridad y los empleados necesitan órdenes claras y directas.

El estilo orientativo dentro de una empresa


Esta clase de liderazgo se centra en crear una visión y explicar a los trabajadores qué hay detrás de ella.  En este estilo de gestión sí que se tiene en cuenta la opinión y las  ideas de los trabajadores.
Respecto a los sistemas de recompensas, el estilo de gestión orientativo premia el buen rendimiento pero también penaliza los fallos. Los trabajadores entienden perfectamente qué es lo que se espera de ellos y son conscientes de su importancia en la organización, maximizando el compromiso hacia los objetivos.
Esta clase de gestión es eficaz en equipos en los que el líder es percibido como un experto en la materia capaz de establecer instrucciones y de motivar a los trabajadores.

El estilo de gestión afiliativo: lo importante son las personas


El líder afiliativo se caracteriza por fomentar lazos afectivos entre los trabajadores. La prioridad de este líder consiste en promover un ambiente agradable en la empresa descuidando aspectos como la dirección y la fijación de objetivos: lo prioritario son las personas.
Respecto al sistema de recompensas, este líder premia el buen desempeño pero es incapaz de castigar el malo para evitar confrontaciones.
Si bien este estilo puede ser efectivo en situaciones en las que haya un mal clima laboral y sea necesario generar armonía, por lo general esta clase de líder es totalmente ineficiente ante situaciones de crisis o en las que haya que penalizar el mal desempeño. A pesar de que pueda ser percibido como un líder débil, lo cierto en que en muchos casos este líder cosecha la lealtad de sus empleados.

El estilo  participativo, una gestión basada en la confianza


Este estilo de gestión se basa en la confianza en los trabajadores, por lo que sus opiniones e ideas son tenidas en cuenta buscando siempre el consenso. Este líder fomenta la confianza, el respeto y el compromiso del grupo.
Respecto al sistema de recompensas, este líder se centra en premiar el buen desempeño sin ser demasiado severo con el malo.
¿Cuándo será útil el estilo participativo? En aquellos casos en los que los miembros del equipo son competentes o en equipos en los que es necesario un mayor nivel de coordinación. Sin embargo son muy comunes reuniones interminables en las que se suele aplazar la toma de decisiones difíciles.

El estilo imitativo: dirige dando ejemplo

Nada más estimulante que comprobar que tu jefe se implica en el trabajo predicando con el ejemplo. En el estilo de gestión imitativo el líder marca unos objetivos elevados y los ejemplifica tomando como estándares la rapidez y la capacidad.
Ante los problemas, opta por resolverlos él mismo sin contribuir al desarrollo del empleado. Sin embargo, esto puede convertirse en un problema para la empresa ante  situaciones en los que el líder sea incapaz de atender todo el trabajo personalmente.

Y por último, el estilo capacitador

En esta última clase de estilo de gestión, el líder ayuda a sus trabajadores a conocer sus propias fortalezas y debilidades. Ofrece autonomía al equipo para que marque sus propios objetivos proporcionando orientación al trabajador para fomentar su desarrollo profesional.
Esta clase de estilo directivo es muy eficaz en el caso de contar con empleados ambiciosos, motivados y dispuestos a tomar decisiones asumiendo riesgos.

Conclusiones:

Ahora que ya conocemos todos los estilos de gestión la pregunta es inevitable: ¿Cuál es el mejor de todos? Sin embargo como hemos visto todos los estilos son aptos para unas determinadas circunstancias y totalmente ineficientes para otras.
Un buen líder será aquel capaz de adaptar su estilo de gestión a las circunstancias de cada situación concreta para alcanzar así el máximo desempeño de su equipo.

lunes, 22 de julio de 2013

Liderazgo introvertido: Tres beneficios organizacionales de los líderes tímidos.

lider introvertido
Una tercera parte de la población mundial es extrovertida. Pero, ¿qué ocurre con las dos terceras partes restantes? Descubre que ellos también pueden ser buenos líderes.

Uno de los desafíos más importantes cuando decidimos dar el salto y convertirnos en emprendedores, es ver qué necesitamos para tener lo que se denomina normalmente “madera de líder“. Para ello, muchas veces buscamos en las librerías títulos como los siguientes: 10 pasos para convertirte en un buen jefe, Las claves del liderazgo, u obras similares.

Por: Angela Bernardo Think Big 

Y no es por denostar ninguno de estos títulos, pero siempre existe la duda sobre si realmente funcionan, o a veces proporcionan más bien consejos que han de seguirse con un poco de sentido.

En el caso de que aceptemos que podemos forjar en buena medida nuestro carácter, ¿cuáles serían las claves que deberíamos tener en cuenta? Muchas veces, cuando pensamos en grandes líderes de la política, la economía u otras áreas, nuestra imaginación nos lleva a pensar en personas con una gran capacidad para mantener relaciones fluidas con otros individuos, ser extrovertidos y abiertos.

Resulta en cierta manera lógico que nuestra mente tenga este “perfil psicológico de liderazgo”, ya que tanto para cerrar negociaciones como para establecer colaboraciones, solemos pensar en figuras no reservadas, sino más bien en personas que se explayen hablando y no tengan precisamente un carácter tímido.

¿Existen ejecutivos introvertidos?

La respuesta parece ser que sí. En un artículo publicado en El Economista, se confirmaba que el 40% de los ejecutivos se consideraban personas introvertidas. Algo que parece chocante, desde luego, con la concepción clásica que solemos tener de la figura del liderazgo.

Pero lo cierto es que personas como Bill Gates, fundador de Microsoft, o el mismísimo Warren Buffett, se habían considerado en alguna ocasión como “personas introvertidas”. ¿Cómo llegaron hasta la cima del éxito de los negocios si tenían un carácter tímido? ¿Tuvieron que transformar su personalidad para llegar tan alto?

Ese planteamiento es el que tiene Susan Cain, abogada y consultora especializada, que se describe como “introvertida” a pesar de haber estado trabajando en Wall Street. Según su planteamiento, Cain construyó un personaje más allá de sí misma, que hacía todo lo que ella no podía o quería: hablar en público, llevar negociaciones o gestionar equipos de manera directa.

Tras varios años de trabajo en la que se convirtió en una afamada especialista en su campo, Cain decidió escribir un libro sobre las personas tímidas y su relación en los puestos laborales. En esta obra, Cain explica que al menos una tercera parte de la población mundial ha de considerarse extrovertida. Un porcentaje realmente alto, tanto de compañeros de trabajo como de muchos de nuestros familiares. Están ahí. Convivimos con ellos. Incluso puede que una de esas personas seamos nosotros mismos.

¿Las personas introvertidas son mejores líderes?

Obviamente la respuesta no es sencilla, y como estamos ante un peligro enorme de caer en una absurda generalización, podríamos recurrir a Jarabe de Palo, y contestar: “Depende”. Está claro que existirán buenos líderes que sean personas sociables y extrovertidas, y gente que gestione mejor a pesar de tener un mayor grado de timidez.

Sin embargo, es importante destacar que, como explica Susan Cain en la charla TEDx, la mayor parte de publicidad que se realiza acerca del liderazgo, gira en torno a la alta capacidad de sociabilidad. Pero, ¿qué ocurre con los menos extrovertidos? ¿Qué características aportan en los ambientes de trabajo y en la gestión de equipos?

1. Podríamos decir, por una parte, que el hecho de ser reservados aporta un plus en cuanto a la toma de decisiones. En otras palabras, suelen reflexionar mucho más antes de actuar y examinan de manera minuciosa todos los detalles. Esto hace que no se tomen decisiones “en caliente”, por lo que es posible que los líderes más introvertidos prefieran no tomar riesgos innecesarios.

2. Por otra parte, este tipo de personas suelen transmitir calma a sus equipos. Como decíamos antes, no es bueno generalizar, y cada persona es un mundo, pero normalmente, el hecho de analizar en detalle los asuntos, hace que los equipos de trabajo no se sientan bajo la presión “del riesgo” y de las “decisiones aleatorias”. En otras palabras, es posible que afrontemos un ambiente laboral más pausado (que no quiere decir que no vivamos en un mundo frenético, como posiblemente le ocurriría a Cain en sus años en Wal Street).

3. Por último, la soledad que caracteriza a los más tímidos es el último detalle que pondremos hoy sobre la mesa. Y es que no hay una única forma de afrontar y asumir el liderazgo. Cada cual mantiene su propio estilo, y por cierto, depende bastante de cada persona. No hay dos líderes iguales, como no hay dos personas iguales. La timidez y la soledad de un jefe puede ayudar a mantener a los equipos de manera más reflexiva y calmada.


No significa que estemos ante ambientes de trabajo mediocres o parados. Simplemente nos encontramos ante ambientes distintos, que en ningún caso deberíamos menospreciar. Como decíamos al principio, en muchos casos el emprendedor se hace, no nace, por lo que forjar un carácter personal único es necesario para dejar marca.

lunes, 15 de julio de 2013

5 claves para inspirar liderazgo

No importa cuál sea tu estilo para dirigir un negocio, existen ciertas cosas que los líderes más exitosos hacen todos los días.

Por Gwen Moran

Olvida la imagen del típico líder abotonado en un traje cris, caminando con paso decidido portando un maletín de piel en la mano. Hoy en día, los líderes sobresalientes vienen en todos los tamaños y formas. Puede ser una estudiante de mercadotecnia vestida con jeans que dirige su propia y exitosa empresa de e-commerce; o el canoso y descalzo Steve Jobs presentando un nuevo dispositivo en una importante conferencia de la industria.

“Nuestro estudio demuestra que lo que realmente importa es que los líderes sean capaces de crear entusiasmo, de empoderar a las personas, generar confianza e inspirar a la gente que los rodea”, dice Peter Handal, director de Dale Carnegie Training, una firma de entrenamiento en liderazgo.

A pesar de lo diferente que son los líderes actuales, existen ciertas cosas que los mejores líderes hacen todos los días. Aquí Handal comparte estas cinco claves para un liderazgo efectivo:

1. Enfrenta retos

Los grandes líderes son lo suficientemente valientes para enfrentar situaciones retadoras y lidiar con ellas con honestidad. Ya sea superar algún obstáculo en la empresa o batallar por llevar a un empleado hacia el buen camino, los líderes efectivos aceptan estos retos abiertamente. Tener comunicación regular con tu equipo, informarlos de las buenas y malas noticias, así como la manera en que la empresa está reaccionando ante estos retos hará que los empleados sientan que confiaste en ellos y que no tendrán sorpresas desagradables.

“El chisme en la máquina de café  es generalmente 10 veces peor que la realidad”, dice Handal. “Los empleados necesitan ver a sus líderes allá afuera, confrontando la realidad”.

2. Gana confianza

Los empleados son más leales y entusiastas cuando sienten que trabajan en un ambiente dirigido por personas en las que confían. Es posible construir esa confianza de diversas maneras; la primera es mostrando a los empleados que te importan, dice Handal. Demuestra interés en tus empleados más allá de la oficina. Deja que tus empleados sepan que estás interesado en su éxito y discute con ellos sus caminos profesionales regularmente.

Cuando un empleado comete un error no los reprimas o corrijas con enojo. En lugar, calmadamente explica la situación y por qué su comportamiento y acciones no fueron correctas, así como lo que esperas de ellos en el futuro. Cuando las personas saben que no vas a regañarlas y que tienes buenas intenciones, confiarán en ti.

3. Sé auténtico

Si no eres un traje, no intentes serlo. Los empleados y cualquier otra persona relacionada con tu empresa podrá notar si estás fingiendo ser algo que no eres, dice Handal. Eso puede hacerlos cuestionarse qué más en ti es falso. ¿Tienes una pasión por los zapatos de moda? Póntelos. ¿Eres un buen presentador y te gusta contar chistes? Hazlos reír. Usa tus fortalezas y características de personalidad para desarrollar tu estilo de liderazgo único.

4. Gana el respeto

Cuando te conduces de manera ética y ejemplificas las cualidades que quieres ver en los demás te ganas el respeto de aquellos que te rodean. Los líderes que son percibidos como que no “pregonan con el ejemplo” normalmente no llegan demasiado lejos.

Esto contribuye a que los empleados sientan orgullo por la empresa, algo esencial para conseguir su lealtad. Asimismo, los consumidores estarán menos dispuestos a hacer negocios con una empresa si no respetan sus valores o liderazgo.

5. Mantente curioso

Los buenos líderes se conservan intelectualmente curiosos y tienen un compromiso permanente con el aprendizaje. Son inquisitivos y siempre están buscando nuevas ideas e información. Handal dice que los mejores líderes entienden que la innovación puede surgir de diferentes lugares y constantemente buscan conocimiento o personas que puedan darles una ventaja.


“Los líderes más exitosos que conozco son personas verdaderamente curiosas. Están interesados en las cosas alrededor de ellos, y eso contribuye a su visión”, afirma Handal.