lunes, 23 de abril de 2012

Las 11 herramientas del liderazgo catalizador

1. Interés genuino en los demás
Los catalizadores escuchan realmente a sus seguidores. Ponen atención a los comentarios, quejas y sugerencias de sus clientes, asociados y colaboradores, aunque parezcan pequeñeces, pues saben que es posible obtener una importante retroalimentación o innovación a partir de esas conversaciones.

2. Conexiones informales
La interacción del catalizador no se da solamente con los amigos cercanos. El catalizador conversa y escucha a cualquier persona que está relacionada con su misión o sus objetivos, y no requiere de presentaciones formales o de protocolos oficiales de comunicación.

3. Mapeo
En la mente del catalizador, a medida conversa o conoce a una persona, establece los vínculos y relaciones que pueden resultar de mutuo beneficio para otro de sus contactos, conocidos o pares. De esta forma, es posible crear sinergias entre dos o más personas, distintas y aparte del catalizador, gracias a este vínculo que el catalizador se asegurará de establecer.

4. Deseo de ayudar
Una buena razón para seguir a un líder es la percepción de que el seguidor también obtendrá provecho, ya sea espiritual, emocional o material. Esto se logra cuando el catalizador da muestras continuas de un verdadero deseo de ayudar a los demás, contrapuesto a “ayudarse”, por medio de los otros.

5. Reunirse con la gente donde ellos están
El catalizador no espera ni necesita que las personas lleguen donde él está. En el plano físico, esto significa movilizarse y visitar a las personas en su lugar de trabajo, así éste no sea el más cómodo. En el plano emocional, significa ayudar a las personas a dar por sí mismas con los caminos de solución de sus problemas, en vez de expresar la posible solución en forma explícita.

6. Inteligencia emocional
El liderazgo a través de las emociones es más fácil de aceptar para la mayoría de personas. Lógicamente, esto no puede ser basado exclusivamente en emociones, sino debe lograr ese balance ideal de la inteligencia emocional, de la que mucho se ha escrito y dicho.

7. Confianza
Esta es una importante fuerza de vinculación entre los integrantes de los equipos de trabajo, y el catalizador estimula el desarrollo de la confianza entre los miembros y entre ellos y su líder.

8. Inspiración
El liderazgo por ejemplo, pero sobre todo por inspiración, basado en lo que el catalizador es visto hacer, y la forma en que sus acciones, reflexiones y palabras motivan a los demás a dar lo mejor de sí mismos, es una forma en que este tipo de líderes logran resultados.

9. Tolerancia para la ambigüedad
Ésta es una de las habilidades más contrapuestas a las tradicionales formas de dirigir las empresas. Admitir respuestas como “no lo sé” por parte de un colaborador, colega o empleado no parece ser un método muy utilizado por los jefes convencionales. No obstante, un nivel bajo de caos es admisible para los catalizadores, puesto que es parte de la naturaleza creativa del ser humano.

10. Enfoque no intrusivo
El catalizador no está todo el tiempo sobre todas las acciones y tareas pendientes o en marcha. Ni siquiera está muy cerca de cuál debe ser el siguiente paso dentro de un curso de acción. La forma de desarrollar otros liderazgos, y potenciar las habilidades y competencias de los demás es dejarlos solos en las decisiones a tomar en ciertas situaciones.

11. Retiro oportuno
Después de construir los mapas de relaciones, inspirar y desarrollar las habilidades innatas de cada quien, el catalizador se retira del proyecto o la organización, dejando que crezca por sí misma, gracias al impulso que ha sembrado durante su estadía.

¿Debemos ser todos catalizadores?

En temas de conducta humana no hay demasiadas aseveraciones absolutas. El estilo con el que se ejerce el liderazgo no puede ser único para todas las organizaciones, empresas o situaciones. Sería largo de enumerar las oportunidades en que unas formas funcionan mejor que otras, y la discriminación y selección de estas distintas formas es, también, parte de las habilidades que deben desarrollarse en el liderazgo de cualquier emprendimiento.

El estilo clásico de liderazgo, el ejercido por los directores, gerentes, dueños y jefes, que establece los lineamientos, coordina y ejerce el poder y el control sobre todos los recursos, es también muy importante y efectivo.

Como en muchos aspectos, lo mejor será buscar un balance y combinación adecuada a cada situación, proyecto, emprendimiento u organización. Incluso quizá sea válido cambiar a lo largo del tiempo de uno a otro estilo, según sea más efectivo.

En cualquier caso, no está de más reflexionar sobre nuestros propios estilos de liderazgo, naturales y adquiridos, y tratar de seguir los más adecuados en cada circunstancia.

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