martes, 22 de noviembre de 2011

Conviértete en un líder efectivo

Conviértete en un líder efectivo
¿Sabía que todas las personas pueden—y deberían—saber ejercer un buen liderazgo? Es más: El liderazgo efectivo también es una habilidad que todo niño debería aprender.


A lo mejor usted pensará: "¡No tengo habilidades de liderazgo!" o "¡Prefiero que me digan lo que debo hacer!"
  

Sin embargo, todos somos líderes. Todos tenemos un círculo de influencia de mayor o menor envergadura,  a pesar de que no estemos concientes de eso y no siempre actuamos como un líder.


Ya sea por valores culturales, ignorancia, temor o simple comodidad, hay muchas personas que no están asumiendo su rol de líder adecuadamente. Prefieren dejar esa responsabilidad en manos de otros y no preocuparse del tema. A la hora de tener una posibilidad de liderar un grupo o un proyecto, prefieren evadirse y quedarse en las tribunas observando como los demás toman decisiones y actúan.

¿Usted cree que no tiene--o que sus hijos no tengan--habilidades de liderazgo? A lo mejor cree que algunos simplemente son líderes y los demás tendrán que seguirles.

Todos lideramos en un área de nuestras vidas y somos seguidores en otra. Hay que saber hacer bien las dos cosas.

Sin embargo, a diferencia de lo que muchos creen, un buen líder no nace, se hace. Las habilidades de liderazgo se pueden aprender.

Si nunca se ha planteado esta posibilidad, ahora descubrirá 3 razones por las cuales todos deberíamos aprender a ser mejores líderes:

1. Sin un buen liderazgo, las cosas no cambian: Hacen falta buenos líderes. En un mundo que está cambiando a una velocidad vertiginosa y nos obliga a adaptarnos rápidamente a situaciones nuevas, se necesitan personas con iniciativa que saben tomar decisiones oportunas.

2. Es su responsabilidad: Alguien dijo alguna vez que las cosas malas suceden porque los hombres buenos no actuaron. No permita que usted sea una de esas personas pasivas o temerosas. Si usted se ve confrontado con una situación que usted sabe que será perjudicial para otros, debe actuar y debe saber actuar correctamente.

3. Es una oportunidad de aportar: todos tenemos habilidades diferentes y estamos capacitados para aportar nuestro grano de arena en cierta área de experiencia. No pierda la oportunidad de beneficiar a otros y a "devolver la mano" con lo que Dios le ha dado. La verdadera felicidad no se encuentra dentro de nuestro metro cuadrado, sino más allá, al  impactar positivamente sobre vidas ajenas.

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