sábado, 27 de agosto de 2011

El nuevo liderazgo



Nuevos tiempos requieren nuevas formas de dirigir, gestionar, y por supuesto de liderar. Es de todos sabido que el cambio y el caos han llegado y no se van. Muchas han sido las organizaciones y estructuras empresariales que no han podido aguantar y las que continúan siguen evolucionando hacia otras formas y enfoques que permitan ser más flexibles y más planas.

Hoy se habla de adhocracia, federalismo, alianzas, fusiones, equipos de alto rendimiento, dirección descentralizada. En todo este cambio es interesante observar como se está abandonando el titulo de Manager y sustituyéndolo por expresiones como "líder de equipo" "Coordinador de proyecto" , incluso "Socio". Se podría afirmar que ha entrado de lleno en la empresa el lenguaje de la política, pudiéndose reconocer que las empresas y las organizaciones son reconocer plenamente que las empresas y las empresas y organizaciones son comunidades de individuos y no conjunto de recursos humanos.

Cuando la teoría política llegue a las escuelas de negocio, los estudiantes se enfrentarán con una serie de nuevos conceptos que son extraños en el mundo de la empresa.

El primer concepto es la subsidiariedad, es el principio profusamente empleado por los organismos de la unión Europea y que viene a definir que un estamento de orden superior no debe asumir las responsabilidades que puede y debe asumir un estamento inferior. Por ejemplo, el estado no debe usurpar el papel de la familia en el seno de la sociedad, ya que es erróneo quitar las responsabilidades de las personas , porque con ello se elimina la necesidad de que estás posean criterios, autonomía y por tanto iniciativas. Sin embargo y con arreglo a la concepción clásica de la empresa, era perfectamente normal y estaba justificado para que la organización evitara cometer errores

El segundo concepto es autoridad merecida. En las organizaciones clásicas, el poder emana de la jerarquía. En las nuevas organizaciones, el poder lo conceden las personas a quien lo ha de ejercer. Los títulos y cargos tienen poca autoridad hasta que los líderes demuestran su competencia. Toda autoridad ha de merecerse antes de ejercerla. Desde el punto d vista práctico, significa que a los lideres se les ha de dar tiempo para que demuestren su valía. A medida que las organizaciones evolucionan, existen más oportunidades para que emerjan lideres desde cualquier nivel de la organización, en lugar de surgir simplemente de la cúpula.

El tercer elemento es el de la virtualidad, es decir, las organizaciones están físicamente dispersas, las personas trabajan en lugares diferentes, ocupan distintos cargos y no deben necesariamente toda su lealtad a una sola organización. Laboralmente ni siquiera se precisa estar incluido en una misma nomina y a tiempo completo. El trabajo a tiempo parcial, los profesionales autónomos, la desintegración de funciones, la red de proveedores, el teletrabajo... En definitiva la virtualidad significa dirigir personas que no pueden verse y que no pueden controlar físicamente. Este tipo de control remoto solo funciona si las relaciones están basadas en la confianza mutua y no en la jerarquía

En definitiva, los nuevos estilos directivos, el nuevo líderazgo ha de ser una función distribuída en los distintos niveles de la organización y que a menudo recibe otros nombres.

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