viernes, 4 de marzo de 2011

¡Siga a ese líder!

¡Siga a ese líder!
¿Atila o 'La Roja?? ¿Guardiola o Marco Aurelio? ¿Quién le inspira más como gestor de personas? Nuevos filones ajenos al éxito deportivo tan de moda presentan modelos mucho más sólidos.

El tirón inmediato de grandes estrellas del deporte ha provocado una inflación de modelos de liderazgo que surgen al calor de éxitos con gran repercusión mediática. En España, este filón deportivo ha inspirado innumerables historias que comparan las virtudes de Pep Guardiola, Pau Gasol, La Roja o Rafa Nadal con las de los altos directivos de una compañía o las de los grandes líderes empresariales.

Esta fiebre eficaz de éxitos fulgurantes –que en algunos casos no se mantienen– ha dejado de lado otros filones del liderazgo en los que duermen historias de personajes solventes que reflejan una imagen ejemplar para quienes buscan fórmulas ganadoras de management: figuras históricas, políticos, científicos e investigadores, filósofos y pensadores esperan su turno.

Julio Moreno, client partner de Korn Ferry International, asegura que "al problema de elegir líderes sólo por su perfil público, se añade la tendencia al panliderismo, es decir, que todo lo que hace esa persona es un ejemplo de liderazgo y que todas las competencias de éste se encuentran representadas en ella". Moreno añade que "quienes escriben sobre un líder utilizan complicados y alambicados argumentos para identificar todas y cada una de las virtudes del buen líder en el ejemplo elegido. Nadas más lejos de la realidad. Según las series estadísticas del centro de investigación de Lominger –elegida como la mejor empresa de desarrollo directivo a nivel global–, de las ocho competencias clave que deben tener los líderes, los realmente buenos atesoran tres o cuatro; y los excelentes cinco, como mucho. Este panliderismo no sólo es arriesgado –se nos propone como modelo absoluto a personas con importantes áreas de mejora–, sino que supone un peligro también para los propios elegidos (caso de Tiger Woods), porque quienes los ensalzan llevan mal que el modelo que proponen no sea completamente perfecto y son, llegado el caso, quienes antes –y más fuerte– se afanan en su ignominia".

Para Douglas McEncroe, director de Douglas McEncroe Group, "el contexto del deporte es interesante, especialmente desde el punto de vista de la inspiración, pero actividades como el fútbol están muy vistas y, con los salarios que ganan las estrellas, es difícil que la gente normal puede sentirse identificada".
José María Gasalla, director del programa de gestión del talento de Esade, recuerda que el liderazgo es algo basado en la confianza, "que es de lo que menos existe hoy, en un escenario de globalización que crea precisamente recelo". Gasalla añade que "lo que necesitamos es relacionarnos y la clave para ello es confiar. Hay 500 millones de amigos en Facebook, pero lo importante es saber cuál es exactamente nuestro capital relacional".

Verdaderos seguidores

El director del programa de gestión del talento de Esade explica asimismo que "el liderazgo exige seguidores. Hay personas con un gran conocimiento, pero poca gente les atiende, porque no lo saben vender (el investigador tenaz que trabaja en un laboratorio, por ejemplo). Y hay otras personas con escaso conocimiento envuelto eficazmente que logran tener muchos seguidores".
Gasalla cree en dos metáforas de liderazgo: "La primera, más que la típica orquesta sinfónica, es el conjunto de jazz, como ejemplo de liderazgo alternativo, innovador y creativo. Es más actual y flexible que la orquesta. A partir de un ritmo base cada uno toma los papeles".

La segunda, más curiosa, es el sambódromo de Río de Janeiro: "Tres meses antes de la competición de samba te envían las reglas para preparar la actuación. Dejan muy claro que no es para divertirse, sino para competir y triunfar. Allí se dan cita varias escuelas, con más de cuatro mil personas cada una y, cuando están todas juntas, apenas un par de personas ordenan a la gente. Desde un aparente caos se crea un orden rítmico que da libertad".

El experto de Esade añade que "cada uno de nosotros tiene su propio consejo de dirección personal, que es aquella gente que ha sido una referencia y que ha conseguido que actuemos de una forma determinada. Debemos recuperar historias de vida –famosas y no tan famosas– pero que sean singulares, de gente que arriesga y que hace que otros vivan mejor".

Javier Fernández-Aguado, socio director de Mind Value, escoge a los clásicos como modelo y se muestra partidario de "aquellos que trascienden en el tiempo. Personajes históricos que aportan enseñanzas que perduran. Es una ventaja frente al carácter circunstancial del futbolista y permite combinar la transitoriedad del deportista con lo perenne de los otros líderes. Las verdaderas fuentes están en los clásicos, y hablar de griegos y romanos es hacerlo de nosotros mismos".

Julio Moreno coincide en que "el liderazgo necesita metáforas, porque es un concepto complejo que hemos ido sofisticando. Por eso, para divulgar teorías sobre liderazgo se recurre a menudo al ejemplo de personajes populares, que tienen la ventaja de ser conocidos por casi todos. Sin embargo, esto tiene su riesgo. En términos aristotélicos, el liderazgo requiere ética, sensibilidad y razonamiento. En términos más homéricos, el líder necesita además generar fervor, pero en nuestra sociedad mediática ponemos muy a menudo ésta única condición y nos olvidamos de las otras. Este olvido nos puede llevar al absurdo de que Hitler fuera un líder como Gandhi".

Moreno cree que "la comparación con el mundo deportivo o cinematográfico se basa en las virtudes homéricas y se olvida de las aristotélicas. Las hemerotecas están llenas de mitolíderes, personajes que, si no han mostrado 'la otra cara', sí han caído en el más absoluto ostracismo". A Moreno le sorprende la escasa representación del género femenino en el top de los mitolíderes, "más aún porque las mujeres no sólo llevan el liderazgo familiar (la empresa más difícil de dirigir) sino que también gobiernan o han gobernado las comunidades más prósperas y avanzadas del mundo".

Además, el experto de Korn Ferry cita algunos ejemplos de solvencia que salen de esos filones alternativos: "Henry Ford puede asociarse a la simplicidad y Graham Bell a la capacidad de observación. Como a Fleming, un accidente le llevó a lograr su mayor descubrimiento y, a pesar de las polémicas sobre la patente, su nombre está unido hoy al del teléfono. Gutemberg es el ingenio. No sólo convirtió el sistema de estampación de las tapas de los libros en la imprenta de tipos móviles. También buscó un business angel para construir su primera imprenta. Edison destaca por el trabajo en equipo, y su laboratorio de Menlo Park fue un verdadero equipo de alto rendimiento. De los hermanos Wright sacamos la perseverancia: una semana antes de su primera prueba de vuelo un periódico escribía que se tardaría entre un millón y diez millones de años en conseguir que el hombre pudiera volar".

Fernández-Aguado insiste en que "el idioma del liderazgo tiene un vocabulario de 250 palabras que no todo el mundo sabe hablar. Este diccionario es independiente de cada momento histórico".

Para el socio director de Mind Value, "un capítulo del liderazgo es el de la ética. Y aquí hay dos tendencias: por una parte están aquellos que creen que el liderazgo son sólo técnicas para arrastrar a la gente y, por otra, los que sostienen que, sin ética, el liderazgo supone sólo alborotar a las masas".

Fuente: Expansion

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