domingo, 2 de enero de 2011

La figura del lider

imagen1.jpg (1021×604)Todo lo que dice Tom Peters es palabra de Dios. Al menos así le tratan periodistas y aspirantes a gurús del mundo entero. Acabo de leer una entrevista al Sr Peters en la siempre interesante fastcompany.com que se titula "Still angry after all these years".


Por Itziar Ortega

El periodista, admirador declarado de Mr Peters y de su hermoso rancho, viene a decir que a pesar de lo bien que le va la vida a su ídolo, éste sigue teniendo mala leche. Y que es esa mala leche la que mueve el espíritu creador de Peters y en definitiva, hace que el mundo avance.

Esta afirmación es un tanto peligrosa si pensamos en tipos como Napoleón, Hitler o Pinochet (entre otros candidatos) quienes, a buen seguro, tenían mucha mala leche.

Sin embargo quizá no le falte razón si se refiere al mundo de los negocios. Es de todos conocido que el hambre agudiza la imaginación, y que la innovación a lo largo de los tiempos ha sido el resultado de a: gente que se tenía que buscar la vida y b: gente que no se conformaba con lo que le tocaba. O sea, de tipos con mala leche y a contra corriente.

No obstante habría que diferenciar entre mala leche eventual o esporádica, y mala leche permanente e intrínseca a la persona. Vamos, que si eres un tipo con cara de perro se supone que no te debería de aguantar ni el tato. Pero para mi sorpresa, en un reciente estudio de la Universidad de Valencia titulado "Los efectos de la personalidad en los salarios" han descubierto que las mujeres antipáticas, egoístas, independientes y que apenas tienen relación con sus compañeros ganan más que las empáticas, que estarían penalizadas salarialmente.

Esto que a primera vista puede sorprender, lo explica la directora del proyecto porque (agárrense) la empatía es un rasgo de carácter típicamente femenino, mientras que la autonomía lo sería del carácter masculino. Esto significa, concluye la investigadora, que las mujeres menos empáticas son más masculinas ergo ganan más.

Consideraciones machistas aparte, este estudio me ha dado una tremenda alegría ya que algunos de mis amados jefes y mentores han venido criticando ciertos aspectos de mi carácter digamos, poco populares. Y debe ser verdad porque aún recuerdo que un día estando en el colegio, una monja me dijo: "señorita ortega, debería ser más como su hermana - es que mi hermana era super maja y yo era un mal bicho - porque más vale un tapón de miel que un tarro de hiel". Me acuerdo perfectamente del evento porque me lo tomé como un piropo y se lo conté a todo quisque.

Mira tú por donde el tiempo me da la razón y es mejor ser la bruja del cuento. Personaje que, como todo el mundo sabe, es mucho más interesante que el de hada madrina doña perfecta. ¡Dónde va a parar!

Volviendo al amigo Tom Peters, otra de las perlas que suelta es que los "líderes tranquilos" no pueden adaptarse a este mundo caótico y cambiante. O sea que es mejor el ejecutivo agresivo-estresado que el ejecutivo-dalai-lama. Querido amigo Peters esta afirmación tuya se debe que hace tiempo que no has tenido jefe. Seguro que si hubieras disfrutado de la compañía de alguno de los que yo misma he sufrido, a buen seguro te decantarías por un jefe sin azúcar.

Fuente: Sappiens

No hay comentarios:

Publicar un comentario