domingo, 14 de noviembre de 2010

Liderazgo y Empowerment en la gestión directiva


Actualmente debemos desarrollar un nuevo modelo mental entorno al marco global del liderazgo empresarial, orientado a forjar un continuo proceso de transformación individual y colectiva en todos los miembros de las organizaciones.

Es por ello que, urge la necesidad de formar líderes capaces de enfrentar con éxito los desafíos del proceso de globalización, siendo esencial que los directivos de toda entidad pública o privada asuman su rol como agentes transformadores y que no se dejen absorber por la rutina de la mecánica administrativa.

En nuestra sociedad y en múltiples organizaciones podemos identificar ciertas formas predominantes de liderazgo tales como, autocrático, paternalista, manipulador, transaccional y sabelotodo, que siguen incapacitando a los grupos que dicen servir, en los que todos tienden a buscar el control mediante la concentración del poder de decisiones en sus propias manos, de tal manera que los otros sirvan su voluntad.

Hoy más que en el pasado, todas las instituciones de nuestra sociedad requieren de un nuevo estilo de liderazgo, caracterizado por mayores niveles de inteligencia emocional (control de emociones) e inteligencia espiritual (virtudes y trascendencia), totalmente comprometido con los valores y principios morales, basado en la investigación independiente de la verdad, guiando el ejercicio de sus capacidades hacia el servicio del bien común.

El objetivo de este proceso es transformar las potencialidades latentes del individuo en una realidad viviente en la cual los aspectos físicos, intelectuales y espirituales del ser humano puedan alcanzar su más alta y noble expresión. Además el segundo aspecto de este propósito tiene que ver con un complejo proceso de la transformación social.

Consideremos que algunas de las principales actividades de un directivo se caracterizan por tomar decisiones en contextos complejos e impredecibles, asegurar que sean resultables y sostenibles, gestionar la innovación de productos, servicios y procesos, planificar, organizar, dirigir y evaluar proyectos estratégicos y operativos es decir aplicar las funciones del proceso gerencial, además de conseguir que las "cosas" ocurran cada día y particularmente, liderar equipos humanos.

En tal sentido, el ejercicio de un verdadero liderazgo se debe distinguir por demostrar cada día la capacidad de encauzar los esfuerzos de las personas hacia la obtención de metas específicas, mediante el proceso de incentivar y ayudar a los demás a trabajar con entusiasmo y buena disposición para alcanzar objetivos. Además, tener la firme convicción que el liderazgo es el factor humano que ayuda a un grupo a identificar hacia donde se dirige y a promover el bienestar de sus miembros para lograr la autorealización deseada, a través del excelente desarrollo de sus valiosos recursos.

Y con esta base debemos reflejar un Liderazgo moral y transformador basado en valores, orientado hacia el servicio del bien común, cuyo principal objetivo sea la transformación individual y colectiva, creando un espacio para el desarrollo de capacidades que contribuyan a nuestra transformación personal, a mejorar nuestras relaciones interpersonales y a contribuir con la transformación colectiva de nuestra sociedad.

Además, es interesante destacar la propuesta de César Ferradas sobre la Trilogía del liderazgo (1), cuyo enfoque considera tres variables:

Imaginación
Ejecución
Insomnio
Imaginación que permita soñar, crear y proponer un futuro deseado, alentador y positivo para la empresa. Es decir, una visión que basada en nobles ideales y pensamientos elevados, aliente e inspire el logro de una realidad concreta.

Ejecución que logre plasmar esa visión en una realidad tangible, que comunicada en forma adecuada motive y movilice esfuerzos conjuntos mediante una efectiva organización, dirección, coordinación y control, generando entusiasmo, sinergia y colaboración plena. Es decir, el líder convertido en un hacedor de sueños a través de las personas. Un liderazgo que acompaña y va junto con los demás, que propicia el desarrollo personal y convierte a sus colaboradores en líderes. Un líder de líderes que logre estructurar una comunidad visionaria.

Insomnio que no deje dormirse en los éxitos obtenidos, que lo mantenga alerta, despierto, atento a los cambios del entorno, así como también a los factores internos.

Insomnio que, permita a su vez, seguir soñando para formular nuevas visiones que retroalimenten los objetivos alcanzados.

Tengamos en cuenta que, muchas organizaciones que duermen confiadas en sus éxitos pasados o presentes, despiertan en medio de la extinción.

Recuerden:…."camarón que se duerme,….amanece en el chifa".

Actualmente tenemos muchos ejemplos peruanos de éxito, se puede citar a la empresa Ajeper que creó Kola Real, con su liderazgo casi espiritual ha logrado integrar un equipo altamente motivado y eficiente que ha obtenido éxitos internacionales y que tras instalarse en países como México o Venezuela, ahora está conquistando los mercados asiáticos al abrir en este marzo su nueva planta en Tailandia.

Destaca también el Grupo Gloria, con un liderazgo corporativo sumamente agresivo, ha logrado una notable expansión y penetración de mercados, así como una sólida diversificación de negocios.

Existen muchos otros buenos ejemplos de experiencias empresariales peruanas tales como: Bembos, Alacena, Pecsa, Wong, Canal N, Topy Top y en el ámbito internacional destacan Wal-Mart, Marrito, Graneen Bank, entre otras. Exitos todos ellos basados en la trilogía del liderazgo eficiente.

Estos pilares sin embargo, deben estar basados en sólidos fundamentos de principios y valores profundamente éticos y morales. Por el contrario, una visión amoral, o una ejecución poco ética, donde los fines justifiquen los medios no permite la construcción firme y robusta de una realidad convincente, consistente y perdurable. Un liderazgo sin valores no es liderazgo.

En conclusión, la Trilogía del Liderazgo propone:

Imaginación con una visión que guía.
La Ejecución que construye
El Insomnio empresarial que, mediante una vigilia permanente, nos permite seguir formulando nuevas y mejores visiones de un futuro cada vez más grande y ambicioso, direccionado por un liderazgo moral sostenido por valores y principios éticos.

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