martes, 5 de octubre de 2010

Liderazgo Con Inteligencia Emocional: El Cultivo De La Felicidad


La felicidad es el mayor deseo de todos los humanos, pero nos equivocamos en cómo lograrla. La Inteligencia Emocional es una fuente de felicidad para el Liderazgo, si decides labrarla.

Hay una idea generalizada y extendida de que la felicidad debe venir acompañada de constantes fogonazos de placer.

Nuestra cultura, enamorada del hedonismo, nos lleva, a través de la sugestión del EGO colectivo, promovido por la moda y los medios de comunicación, a incursionar en todo tipo de actividades, aunque no sean éticas, en demanda de ese tesoro llamado felicidad.

Rastreamos posibles manantiales de goce y experimentamos con cualquier clase de excesos en: las comidas, bebidas, drogas, sexo, diversión, vacaciones, dulces, compras, gastos, y toda suerte de actividades lúdicas y de distracción, a corto plazo, para extraer el zumo de placer que confundimos con felicidad.

Mientras nos engañamos con el placer inmediato, evitamos la verdadera felicidad que se encuentra incrustada en un amasijo de cintas multicolores, que se entrelazan en el tiempo, para producir placer a largo plazo.

La felicidad verdadera que se puede producir cuando, como Líder, asumes el reto de desarrollar tu Inteligencia Emocional, incluye que poseas una visión honesta de ti mismo y del mundo que te rodea.

Esta visión será tu guía hacia tu Auto-conocimiento y el descubrimiento de lo que es realmente significativo en tu existencia y la manera en cómo capitalizar tus virtudes personales.

La verdadera felicidad está fundamentada en tus valores particulares y se deja influenciar, concretamente, por tus emociones.

Los Líderes con gran Inteligencia Emocional son optimistas, están a tono con sus pasiones; las conocen y manejan conscientemente. Conduciéndose así, hacia niveles superiores de felicidad, a diferencia de quienes poseen conflictos en esta área.

La felicidad que produce la Inteligencia Emocional no significa transportar al Líder a un mundo color rosa, donde todo es bello o perfecto. Tampoco se trata de detener la expresión de las emociones correspondientes en el momento adecuado.

Un Líder saludable y con Inteligencia Emocional, sentirá rabia, pesar, decepción, alegría o cualquier otra emoción, cuando sea el momento oportuno. La enfermedad se presenta cuando, por ejemplo, ocurre una situación que produce enfado en el presente y el Líder manifiesta alegría.

Un aspecto de la felicidad a tener en cuenta, es que esta no es permanente ni absoluta. Como todo en la vida, corresponde a un termómetro de valores graduales, que va desde la máxima felicidad, hasta la completa apatía.

En mi opinión, la verdadera felicidad proviene del ámbito interno del Líder. El Líder puede tener relámpagos de felicidad con placeres de corto-plazo, tales como comer un dulce sofisticado, disfrutar de un baño aromático y tibio, o recibir un obsequio inesperado, pero pienso que probablemente obtendrá una felicidad más significativa y duradera en el tiempo, al trabajar en un proyecto que le apasione o construyendo una relación con alguien a quien ame.

Cuando el Líder es capaz de ver que su desequilibrio y su sombra interior le impiden el acceso a realidades más gratas, puede que también comprenda que si quiere vivir una realidad más feliz, deberá emprender el camino del crecimiento personal contenido en toda la gama de sencillos pero sorprendentes recursos incluidos en la Inteligencia Emocional, buscando la superación de sus defectos, la armonización con el fluir de la vida universal y con sus leyes. Todo eso lleva al despertar.

Los Líderes más felices cuentan con una conciencia más despierta y, al poseer una mejor predisposición hacia la Inteligencia Emocional ven la vida como un reto interesante, sienten que la vida es hermosa, que es una oportunidad extraordinaria para amar, disfrutar, crecer y ayudar a otros aun cuando encuentren baches y obstáculos en su camino.

El hecho de mostrar felicidad y aptitudes emocionales inteligentes, atrae automáticamente a otros a su alrededor, ampliando así, su círculo de amistades, colaboradores, seguidores, conocidos y aliados.

Contar con más amigos, le provee al Líder de mayor cantidad de recursos para ser empleados cuando los necesite.

Cuando el Líder está de buen ánimo, se encuentra mejor dispuesto para aceptar retos, es más confiable, optimista, simpático, enérgico y tiene un mejor concepto de sí mismo.

Los Líderes que se empeñan en cultivar sus virtudes relacionadas con la Inteligencia Emocional, buscan expresamente sentirse bien en su día a día y tienden a disfrutar más de sus trabajos y hogares.

Las investigaciones han demostrado que los Líderes más felices son también más exitosos en sus carreras, en su matrimonio, en sus relaciones, amistades, ganancias, desempeño y en su salud.

La habilidad de tener buen humor, simplemente orienta al Líder a visualizar y practicar una mejor actitud hacia la vida, a pesar de los reveses que esta le ofrezca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario