viernes, 1 de octubre de 2010

Lecciones De Auto-Liderazgo: Cómo Tener Tiempo Para Vivir Mejor


El haber culminado un período (hora, día, semana, mes) sin completar lo que teníamos que hacer nos genera angustia, culpa y estrés. Pero, ¿Cómo manejar el tiempo correctamente sin sentirnos culpables y/o estresados?

Hay muchísimas teorías sobre la administración y el manejo del tiempo, tanto laboral como personal, pero aunque las estudiemos, las conozcamos y muchas veces las practiquemos, nuestro tiempo parece ser, cada vez, más reducido. Las enfermedades están relacionadas con nuestra ineficacia para controlar la ansiedad, que surge como consecuencia del mal uso del tiempo.

Esto ocurre porque nuestro pensamiento está equivocado; creemos que podemos manejar el tiempo, pero eso es imposible. Pensamos que, con alguna técnica que desconocemos, pero que podemos aprender en un curso, estaríamos en capacidad de extender el tiempo para que abarcara más horas, y así concretar nuestros objetivos, a tiempo.

El tiempo es un concepto de medida completamente abstracto, que no podemos alterar a voluntad. Lo que sí podemos hacer es modificar nuestra percepción acerca del tiempo y la forma en cómo lo utilizamos.

Entonces, olvidémonos del tiempo y descubramos lo que sí debe interesarnos. Lo que realmente queremos NO es manejar el tiempo, pues como ya vimos, esto no es posible. Lo que deseamos es hacer lo que nos interesa, en el tiempo que disponemos.

Esto resulta particularmente difícil cuando estamos inmersos en un mundo que nos bombardea constantemente con novedades en avances tecnológicos, conocimientos y actividades lúdicas y de entretenimiento, que nos hacen perder el norte de lo realmente importante, sin que nos demos cuenta.

El secreto para que el tiempo nos alcance es sencillo, pero no todos estamos dispuestos a aplicarlo:

Ese secreto se llama “Simplificación”.

La clave está en darle “vida” (con calidad), a nuestro tiempo y no más tiempo a nuestra “vida”.

Todo lo que no aporte valor a nuestra supervivencia, podría considerarse superfluo e innecesario.

Simplificar significa deshacerse de todas aquellas posesiones, pertenencias, hábitos y actividades que compliquen nuestra existencia (que no agreguen valor a nuestra supervivencia), ya que el sentir que debemos utilizarlas (pues para eso las adquirimos), nos produce angustia y estrés.

Nuestra sociedad está dedicada a la satisfacción de los deseos. La publicidad es una suerte de generador incansable de nuevas necesidades, englobadas en una palabra llamada “MODA”, que como un código global, rige nuestro comportamiento y encausa nuestras metas. No somos capaces de rechazar su manipulación.

No hemos podido disfrutar de ese producto que acabamos de comprar, cuando ya hay en el mercado cinco nuevos, diferentes y mejores, que necesitamos poseer con urgencia.

Así, vamos ocupando nuestra vida, primero, gastando tiempo para descubrir lo que está de “MODA”, y después, enfilando nuestros objetivos hacia la adquisición de cosas que se nos presentan tan apetecibles, que no podemos rechazar.

De esta manera, llenamos nuestras casas y vidas con objetos y actividades que no necesitamos, pero que creemos que sí, y además, tenemos la obligación de desperdiciar tiempo en aprender a manejarlas, para luego, utilizarlas.

Este ciclo se reproduce de forma multiplicadora, y así, nos apertrechamos de múltiples TV de LCD, celulares, computadores, software, hábitos, libros, autos, casas, vicios, dinero en varias cuentas bancarias, cursos, ropa, membresías en clubes y gimnasios, amantes, juegos, y todo tipo de dominios, que muchas veces ni empleamos.

Obviamente, el tiempo no nos alcanza para obtener, cuidar, mantener y utilizarlos todos.

Un ejemplo sencillo:

Hace pocos días, coincidimos en la calle tres amigas que no nos veíamos desde hacía varios años, y en vez de disfrutar de una conversación agradable para todas, siento que perdí 3 horas de mi vida, observando cómo se intercambiaban el PIN de sus nuevos “BlackBerry”, para luego transferir entre sus telefonos, fotos y videos. Al final, nos despedimos y no supe nada nuevo de ellas.

¿Qué sentido tiene vivir una vida llena de objetos y obligaciones que nos restan tiempo para cultivar lo verdaderamente importante?

¿Acaso vale la pena descuidar los aspectos fundamentales de nuestra supervivencia como son: el amor, las relaciones, las amistades y la salud, por no haberles dedicado la prioridad de nuestro tiempo cuando las teníamos?

¿Es que vale la pena quedarnos solos por no haber tenido tiempo para dar lo mejor de nosotros mismos a otros seres humanos?

La simplificación no se trata de que desprecies la riqueza, o de que prefieras vivir en la pobreza. Se trata de que abras tu mente para entender que vivir en paz y tranquilidad es directamente proporcional a las posesiones que debas administrar.

A mayor cantidad de obligaciones innecesarias, mayor también será tu miedo de perderlas, tu angustia por la falta de tiempo para manejarlas y tu soledad.

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