sábado, 2 de octubre de 2010

El Trabajo Como Remedio A La Locura: Responsabilidad Del Liderazgo


El Liderazgo tiene una función determinante en la salud mental de la sociedad. Proveer de trabajo estable y con propósito evitaría el deterioro mental de nuestra civilización.

Imagina, por un momento, un bombo de lotería girando en un show de televisión. Dentro de él se encuentran las bolitas, que en medio de la incertidumbre, crean enormes expectativas en quienes esperan los resultados.

La única manera de superar la ansiedad de quienes desean obtener ese premio, es deteniendo el movimiento y extrayendo los números vencedores, es decir, eliminando esa incertidumbre.

Al igual que en la lotería, la vida se nos presenta como ese bombo. La diferencia radica en que en nuestro terreno, su movimiento se perpetúa en el tiempo, pero cada vez con mayor velocidad, generando en los seres humanos niveles superiores de ansiedad.

La exposición a elevadas cuotas de angustia, estrés y desesperación, producidas por la incesante y creciente incertidumbre, lleva al hombre a utilizar diversos mecanismos de defensa psíquicos para protegerse.

Es así como sobreviene la Locura en todas sus diferentes expresiones.

En nuestro caso el número ganador, por el cual vencemos la confusión y evitamos la locura, es el Trabajo.

Sin trabajo no podemos satisfacer nuestras necesidades básicas, por lo que el trabajo es necesario, esencialmente, para nuestra supervivencia.

El trabajo es un catalizador de la felicidad.

Cuando conseguimos trabajo, se abren las compuertas que retienen el sufrimiento, liberando la tensión de la angustia, pues en nuestra mente, el trabajo significa Seguridad, lo contrario a la incertidumbre.

Nos encontramos rodeados de pruebas que confirman que el trabajo estabiliza nuestra salud mental:

• A quienes no se les permite trabajar, ya sea porque no hay fuentes de trabajo, por discriminación, por discapacidades, porque sus edades son superiores a los límites establecidos socialmente para el trabajo, como es el caso de los jubilados, o por cualquier otra razón, se enferman o pierden el interés por la vida.

"Cuanto más atareados estamos, más agudamente sentimos que vivimos."

(Immanuel Kant)

“Cuando más trabajo es cuando no trabajo. Si no trabajara, la vida dejaría de interesarme.”

(Joan Miró)

• Nuestros adolescentes viven en un eterno aburrimiento, pues hemos creado leyes que les impiden trabajar, por considerarlo inhumano. Desde mi punto de vista, lo inhumano es apartarlos del trabajo productivo para dejarlos a merced del ocio.

Quienes se entregan al ocio, se dejan dominar por los vicios y se convierten en los perpetradores de los más aberrantes actos criminales.

“El aburrimiento es una enfermedad cuyo remedio es el trabajo.”

(Duque De Levis)

• Igualmente, si el trabajo es impuesto en libertad, se convierte en esclavitud, y si, por otra parte, a los internos de las prisiones se les diera trabajo, no tendrían suficiente tiempo para empeorar sus conductas.

• Cuando el hombre trabaja sólo para obtener dinero rápidamente (conseguir la riqueza fácil), lo más probable es que se rinda a la delincuencia. Un punto importante de acotar es que el trabajo, para que sea satisfactorio, debe tener un propósito.

Si no se cuenta con un propósito valioso que motive al trabajo, éste se tornará en una tortuosa carga. Las preocupaciones fundamentales del ser humano están relacionadas con la seguridad, la propia valía y la posibilidad de ayudar a los demás.

Si el hombre no siente que el trabajo que realiza tiene un propósito, importancia o trascendencia, que se acerque a las preocupaciones antes mencionadas, se volverá adverso a ese trabajo y comenzará a evitarlo con excusas, enfermedades, problemas y conflictos, y al final, se quedará sin trabajo, retornando, de esta manera, al conducto del caos, la incertidumbre y el sufrimiento; a la demencia y locura.

El trabajo no es como muchos dicen, tan malo que por hacerlo nos pagan. Es lo contrario, tan bueno que nos produce ganancias y nos aleja de la locura.

Los Líderes del mundo, ya sean empresarios, gobernantes, emprendedores, o dirigentes de cualquier tipo de asociación humana, tienen la ardua tarea de generar y apoyar en la creación y mantenimiento de empleos para sí mismos y para todos sus seguidores, pero, además, con la condición de que estos trabajos estén acompañados de un propósito; una razón motivadora, que permita su sostenimiento en el tiempo.

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