martes, 5 de octubre de 2010

El Líder es responsable de la comunicación con sus colaboradores


Los Líderes se basan en su capacidad de comunicación para persuadir a sus colaboradores, sin embargo, muchas veces no se dan cuenta de si su mensaje ha llegado y, mucho menos, de si ha sido comprendido.

Uno de los interesantes presupuestos de la Programación Neuro-Lingüística (PNL) establece que, si el mensaje no es comprendido por el receptor (colaborador), la responsabilidad recae sobre el emisor (Líder).

El éxito de las interacciones personales, en el Liderazgo, depende de la manera en cómo el colaborador recibe el mensaje y no de la intención que haya tenido el Líder, al tratar de comunicarse.

Es así, como se puede entender este presupuesto de la Programación Neuro-Lingüística (PNL), el cual expresa que: “El significado de toda comunicación es la respuesta que suscita”.

Este conocimiento tiene una relevancia importante, en el sentido de que sitúa el compromiso de comunicarse efectivamente, en la esquina del Líder y no en la de su público receptor.

He visto en un sinfín de oportunidades cómo algunos pseudo-Líderes, ya sean éstos: jefes, supervisores, organizadores, padres, gerentes o directivos, dan instrucciones y, al darse cuenta, por los gestos de sus interlocutores, o al verificar los resultados de los trabajos encomendados, que no habían sido comprendidos, sufren ataques de cólera que degradan la interacción con sus colaboradores.

En ese punto, los pseudo-Líderes enfilan sus armas de ironía y cinismo sobre aquellos que debieron entender sus órdenes, propinando toda una serie de descalificaciones personales e insultos. La arrogancia de esos pseudo-Líderes, les impide reconocer que el error estuvo de su parte y, así, van minando el sendero de la confianza hacia sí mismos.

Si la respuesta que recibe el Líder no es la que él espera, entonces algo está ocurriendo con sus habilidades de comunicación, pues sus señales no son exitosas.

Las deficiencias comunicativas pueden desencadenar graves problemas. De esta falla se ocasionan las guerras, en su peor extremo.

¿Qué pasaría si, por ejemplo, un piloto de avión no tuviese una guía definida sobre su ruta? Pues que podría aterrizar en cualquier lugar diferente al deseado por quien le ordenó realizar el viaje.

El ejemplo anterior parece tonto y de difícil ocurrencia, pero algo similar sucede frecuentemente en muchas empresas, organizaciones y en las familias, donde los Líderes dan instrucciones vagas y desenfocadas y, como consecuencia inevitable, los trabajos resultantes no corresponden a la imagen que tenía el Líder en su cabeza, son inadecuados y presentan omisiones y errores en sus planteamientos.

Al ocurrir estas distorsiones, los colaboradores se sienten afectados negativamente, pues notan la inflexibilidad y la injusticia cometida por sus Líderes.

Algunos sufren en su auto-estima, en otros se incrementa la aversión por sus Líderes y, a la larga, los efectos nocivos en las relaciones no se hacen esperar.

Para lograr resultados específicos, la orientación inicial, por parte del Líder, debe ser concebida de acuerdo a un plan y teniendo en mente el resultado cristalino que espera obtener.

Los Líderes tienen que aprender a lograr coherencia entre 5 aspectos, que conforman un ciclo y, que hacen que la comunicación no falle:

1. El propósito del Líder debe estar claro y de acuerdo a sus intenciones.

2. La agilidad del Líder debe dirigirse a escoger el o los medios adecuados, para hacer llegar su mensaje.

3. El Líder debe estar comprometido en amplificar sus habilidades sensoriales con las sublimes técnicas de la Programación Neuro-Lingüística (PNL), a fin de captar las sutilezas en el lenguaje verbal y corporal de su público y, de esta manera, percibir si su discurso ha calado.

4. Las destrezas adquiridas con Programación Neuro-Lingüística (PNL) también le concederán al Líder la ventaja de descubrir si la interpretación del mensaje ha sido correcta, por parte de su auditorio.

5. En última instancia, la práctica consciente de las tácticas de la Programación Neuro-Lingüística (PNL), proveen al Líder de la flexibilidad necesaria para realizar los cambios precisos, para corregir, adaptar o adecuar sus propuestas y razonamientos , fundamentados en la retroalimentación recibida de parte de sus colaboradores. ¿Entendieron o no el mensaje, tal como lo dibujó Líder en sus intenciones?.

En el camino de la persuasión, los Líderes tienen que hacer gala de sus más relucientes destrezas comunicativas. Si sus colaboradores no logran captar los mensajes correctamente, la responsabilidad recae directamente sobre los Líderes. La Programación Neuro-Lingüística (PNL) ofrece una variedad de técnicas que descansan en el uso práctico de los sentidos, y que les permitirán a los Líderes, desarrollar, notablemente, sus habilidades interactivas.

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