viernes, 29 de octubre de 2010

De la dependencia al liderazgo


Me sorprende constatar que en nuestro país, en pleno siglo XXI, aún haya tantas mujeres con dependencia emocional de su pareja. Con ello no pretendo culpabilizar a nadie, ni muchísimo menos descalificar o desligitimar. Cada cual es libre de escoger su modo de vida. Lo que si pretendo es poner de manifiesto una realidad.
En ciertos ambientes socio-económicos, las mujeres dependen económica y emocionalmente de sus maridos, y tanto éstos como aquellas se complacen en este rol. Se da una relación de dependencia en la que el hombre es responsable del bienestar de la mujer.

El marido sigue siendo quien gana dinero y status para que ambos lo disfruten. Quienn decide que se hace y adonde se va. La mujer se complace en el rol de perfecta compañera del marido en sus relaciones sociales y de ser una buena ama de casa. Raras veces tiene ambición y ansias de superación personal. Se ocupa de los hijos a los que suele dedicar muchas horas a fin de que lleguen a ser lo que sus padres desean que sean.

Son mujeres dependientes, que necesitan de sus maridos, de sus amigas, de sus confidentes, como la seta necesita del árbol vecino para vivir. Viven con el temor de que se rompa este vínculo y se sientan solas y desamparadas, sin capacidad de levantar el vuelo. Sus problemas son, eminentemente, de orden emocional, que ellas mismas van recreando, cuando la mayoría de la gente tiene múltiples problemas cotidianos.

Estoy hablando de un número reducido de mujeres. En la época de nuestros padres o abuelos, según la edad del lector, si que se daba muy a menudo esta relación de dependencia. El marido mandaba y decidía y la mujer se dedicaba a hacer un gran trabajo en el hogar, pero no fuera del mismo.

La evolución de la mujer en los últimos cincuenta años ha sido enorme, y a mi entender, superpositiva. Hace poco en la televisión pública francesa pasaron un reportaje de las manifestaciones del Mayo del 68, que marcó un punto de inflexión muy importante en lo que representa al papel de la mujer en la sociedad actual.

Por aquel entonces la mujer ya tenía acceso a la cultura, aunque su voz se oía poco todavía. Hoy hay más mujeres que hombres en la Universidad, y a menudo son más brillantes, responsables y organizadas. En algunas profesiones superan al número de hombres, véase jueces, médicos, psicólogos, profesores, entre otras. En la actualidas hay mujeres en casi todos los oficios y trabajos. Hay mujeres que trabajan en limpieza viaria, mantenimiento de parques y jardines, conducción de autobuses, policía, guardia urbana, edificación etc,….trabajos considerados hasta hace poco propios del género masculino.

Hace treinta años, en la Escuela de Negocios donde yo estudiaba había cinco chicas. Actualmente las féminas representan la mitad del alumnado.

A todo esto hay que añadir la revolución sexual (pendiente, por cierto, en los varones). La píldora anticonceptiva, las relaciones sexuales sanas, en resumen, la mujer es dueña de su cuerpo y de su vida. Libre y segura de si misma. Capaz de elegir su futuro personal y profesional. Independiente, o mejor, interdependiente. Al mismo nivel que su interlocutor, ya sea en el hogar o en las relaciones sociales y profesionales.

El liderazgo femenino se impone cada vez más. En el Gobierno se da la paridad hombre-mujer. En la Universidad, hay muchas mujeres que ocupan una cátedra, que se dedican a labores de investigación y que están en la punta del pensamiento intelectual y del desarrollo científico.

En muchas empresas las mujeres ocupan cargos de primer nivel. Cierto que el mundo empresarial ha sido siempre muy conservador y de mentalidad cerrada, pero aún así, poco a poco se van incorporando mujeres en puestos Directivos y en los Consejos de Administración.

Son mujeres independientes, con criterio propio, tenaces, responsables, reactivas, capaces de liderar áreas de gran impacto en el negocio. Mujeres fuertes y autosuficientes, que identifican y resuelven conflictos y toman decisiones de envergadura.

Según una encuesta sobre mujeres Directivas, publicado por el Instituto de la Mujer, un 34% de Directivos de Empresas pequeñas y medianas y de la Administración Pública son mujeres.

Fuente: RRHHMagazine

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