miércoles, 27 de octubre de 2010

¿Cómo liderar en momentos de incertidumbre?


Frente a la incertidumbre, la inestabilidad y la complejidad, no podemos tomar una actitud derrotista porque entonces sí que de verdad, estamos perdidos. La actitud pesimista y de desesperanza que muchas veces adoptamos sólo tiene un verdadero origen aunque no seamos conscientes de ello. Es la ignorancia profunda sobre esas capacidades, esos talentos y fortalezas que poseemos y que sólo son accesibles cuando tenemos el coraje de ir más allá de la definición y de la imagen que hemos creado acerca de nosotros mismos. Es sorprendente, el hecho de que cuando decimos que simplemente “estamos siendo realistas”, lo que de verdad estamos diciendo es que no nos estamos enfocando en los límites de la realidad, sino en los que marca nuestra propia mente.

Al igual que múltiples especies tuvieron que adaptarse en momentos de crisis, reinventándose a sí mismos, de la misma manera nosotros estamos llamados a hacer lo mismo. Para ello, hay partes que tendremos que dejar morir para que otras empiecen primero a nacer y después a desarrollarse.

En un momento de nuestra historia, ante la sequía reinante y la desaparición de las frutas y de las hojas tiernas, nuestra especie original, tuvo que dejar de poner todo su énfasis en mantener un enorme intestino que le permitía digerir y absorber los vegetales y empezar a poner mucho más énfasis en desarrollar una parte de su anatomía por entonces pequeña y que era su cerebro. Para poder hacerlo, tuvo que cambiar su dieta y empezar a comer carne, cuya digestión precisa de un intestino más corto. El ser humano se reinventó al transformarse de herbívoro a carnívoro.

Los pingüinos emperadores viven en la Antártica que es el lugar más frío del planeta con temperaturas que pueden superar los sesenta grados bajo cero. Son aves y por lo tanto, se espera de ellas que puedan volar. Parece que su mundo natural son los cielos y sin embargo, en su caso son las profundidades del mar, donde bucean para cazar los peces de los que se alimentan. En algún momento de su historia, la Naturaleza les puso en unas circunstancias extraordinariamente duras, con temperaturas tan bajas y con alimentos tan ocultos que ellos tuvieron que renunciar a volar como parte de su identidad previa y aceptar la necesidad de desarrollar nuevas capacidades y de aprender otras habilidades. El resultado fue no sólo que sobrevivieron frente a todo, sino que además crecieron, progresaron y se multiplicaron.

Los seres humanos somos curiosos en nuestras reacciones, porque con no poca frecuencia, ante las circunstancias que subjetivamente no nos gustan, en lugar de aceptarlas como una llamada a nuestra propia reinvención, intentamos ignorarlas, rechazarlas, o simplemente nos resignamos a ellas y nos dejamos arrastrar como se dejaría llevar una víctima al matadero. Es una verdadera lástima que utilicemos la potencia de nuestro cerebro para hundirnos a nosotros mismos, en lugar de para salir reforzados y fortalecidos. Cuando lo que pretendemos es escapar del dolor, evitar el sufrimiento, nuestra mente se posiciona en un lugar completamente diferente que cuando lo que nos interesa es crecer y evolucionar. Paradójicamente cuando nos enfocamos en lo segundo, es cuando nuestras posibilidades de sobrevivir en el nuevo entorno se hacen mucho mayores.

Einstein dijo que es en las crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque es en las crisis cuando nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. También dijo, que la creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura y que única crisis realmente amenazadora es la tragedia de no querer luchar para superarla.

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