jueves, 30 de septiembre de 2010

Valores Y Liderazgo: El Orden De La Templanza


La Templanza como valor para el Liderazgo corresponde al rango de libertad de acción del Líder. Si supera los límites de su propia medida, la cual debe conocer, incurriría en excesos que irían en detrimento de sus colaboradores, y evidentemente, de sí mis

La Templanza es una de las cuatro virtudes cardinales. Según Wikipedia: “es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados y compartidos.”

Ese rango de libertad de acción que mencioné anteriormente, estaría determinado por el grado de Auto-Conocimiento del Líder. De allí, la necesidad de descubrir cuáles son sus propias potencialidades y flaquezas, antes de tratar de pretender determinar las de sus colaboradores.

A mayor Auto-Conocimiento y Auto-Aceptación, el Líder tendrá más posibilidad de ordenar y controlar sus pasiones, las cuales podrá encausar para obtener resultados positivos en su gestión personal y empresarial.

El valor de la Templanza favorece al Liderazgo en que para su desarrollo y aplicación requiere de una alta dosis de disciplina interior, es decir, de pensamiento ordenado y consecuente, que le permita refrenar y moderar sus impulsos y deseos hacia el exterior, e impedir que se transformen en avasallamiento, humillación, dictadura, esclavitud, exceso de poder, autocracia, narcicismo, egoísmo, corrupción, explotación y muchos otras formas que estamos cansados de ver en tantos supuestos “Líderes”.

El valor de la Templanza se asocia con el ser interno del Líder, con su auto-conocimiento, reconocimiento, aceptación, inspección permanente de sus pensamientos y deseos, así como del dominio de la voluntad sobre los instintos.

Ciertamente, los Líderes, como todo los seres humano, cuentan con un pasado que juega un rol importante en el despliegue de gran parte de sus comportamientos, pero gracias a la auto-determinación que produce la Templanza, no tendrían necesidad de entregarse y permanecer presos de los traumas vividos, sino que cuentan con la posibilidad de deslastrarse de las heridas de su pasado con un trabajo de Auto-Conocimiento disciplinado.

El valor de la Templanza, trae como recompensa la libertad interior. Bajo sus influjos, el Líder será dueño de sí mismo y de sus actos, no aceptará manipulaciones ni presiones externas para apartar su auto-vigilancia. Vivirá su vida a su manera y no como a otros les parezca o quieran obligarle. Indiscutiblemente, el Líder tomaría el timón y el control de su barco.

El Líder de cualquier organización expresaría su valor de la Templanza con la muestra de actitudes rectas y moderadas, enmarcadas en los siguientes aspectos:

1. El Líder estaría comprometido con observar criterios rectos para el uso adecuado de los recursos materiales que tuviese que administrar (dinero, equipos, materiales, activos), racionalizando y controlando correctamente su empleo, sin prestarse a abusos sobre su manipulación, ni permitiendo el desperdicio, la negociación indebida, el maltrato, robo, ni las malas prácticas de todo tipo que pudieran afectarles.

2. La corrupción se vería interrumpida al no excederse en su ambición natural, evitando que se transforme en avaricia desmedida.

3. El tiempo es otro recurso de gran valor, el cual utilizaría de manera adecuada, sin excesos par sí o para sus colaboradores. El equilibrio del uso del tiempo entre la vida privada y el trabajo sería una de sus prioridades.

4. Al dirigir personas, es importante que el Líder se esmere en conocer no sólo sus límites, sino el de sus colaboradores, a quienes deberá apoyar en la tarea de su auto-descubrimiento.

5. Entre las prácticas más nobles del Líder debe estar la de la reflexión, para saber asignar a cada uno de sus colaboradores las tareas que habrán de cumplir, a fin de no exceder sus fuerzas, sus destrezas, conocimientos y aptitudes.

6. Cada persona tiene un pasado y una herencia genética diferentes, posee cargas, percepciones, creencias, idiosincrasia y traumas distintos, por lo tanto, la exigencia para cada uno, por parte del Líder, también tiene que variar. La Templanza no implica debilidad. Al más débil se le pedirá de acuerdo a su capacidad para que no renuncie y se desaliente, mientras que al más fuerte se le requerirá un mayor esfuerzo, para que siempre esté motivado.

7. En cuanto al desempeño personal del Líder, el conocer su medida y controlar sus excesos le ayudará a tratar con consideración a sus colaboradores, a no mostrar agresividad ni actitudes humillantes o bochornosas hacia los demás, a revelar la comprensión y la compasión necesarias, para forjar relaciones firmes y duraderas.

8. El valor de la templanza también representa la auto-regulación, por la cual el Líder sabrá apartarse de vicios, hábitos nocivos, actitudes dañinas, actividades infructuosas, y de toda clase de excesos, ya sea en el trabajo, bebidas, comidas, sexo, juego, diversión, ocio, sueño, etc.

En definitiva, el valor de la Templanza fortalece al Liderazgo, lo hace más humano, más sensible y más digno de ser emulado, y en resumen, más Feliz.

Para culminar este artículo voy a presentarte lo que la Templanza significó para San Benito, refiriéndose al Abad (Líder del Monasterio):

“No sea agitado ni quieto, no sea inmoderado ni terco, no sea envidioso ni suspicaz, porque nunca estará en paz. Sea previsor y circunspecto en las órdenes que deba dar, y, tanto cuando se relacione con las cosas divinas como con los asuntos seculares, tome sus decisiones con discernimiento y moderación, pensando en la discreción de Jacob cuando decía: “Si fatigo a mis rebaños sacándoles de su paso, morirán un día”. Recogiendo, pues, estos testimonios y otros que nos recomiendan la discreción, madre de las virtudes, ponga moderación en todo, de manera que los fuertes deseen aún más, y los débiles no se desanimen”

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