domingo, 26 de septiembre de 2010

Valores Empresariales: Orientación Para Los Líderes


Cuando los Líderes y las organizaciones que dirigen no cuentan con un sistema de valores bien establecidos, se arriesgan a caminar por la cuerda floja de las decisiones sin basamento ético y moral.
Tu trabajo como Líder incluye una constante enseñanza, reconocimiento, recompensa y apoyo a los empleados para corregir el rumbo, cuando sea necesario, de acuerdo a los valores éticos y morales escogidos por tu empresa u organización.

Como Líder, nunca debes perder el enfoque sobre los valores. Hay siempre un valor presente en cualquier situación, incluso cuando está enterrado bajo el trabajo de detalle, los datos financieros, u otras tareas aparentemente normales. Busca el valor. Señálalo y recuérdale a la gente cómo su trabajo es una importante expresión de los valores en acción.

Cada miembro de tu equipo de trabajo es, también, responsable de impulsar los valores de las prácticas de la empresa, y ellos te ven, al ser su Líder, como un ejemplo vivo de cómo los valores se traducen en acción. Tú eres quien establece la medida.

Cuando tomas un enfoque arrogante de los valores o los pierdes de vista –aunque sea temporalmente - los miembros de tu equipo de trabajo se darán permiso para hacer lo mismo.

Cuando te niegues a ceder a las presiones y los obstáculos y recordar a todos, aquellos valores importantes que están en juego, tu gente tendrá un excelente modelo a seguir.

Los más grandes desafíos para los Líderes que ocupan las posiciones más elevadas de las organizaciones y empresas, consisten en enfrentar y resolver los dilemas éticos, como por ejemplo, las cuestiones de elección entre ganancias a largo o a corto plazo.

A menudo es un problema de elección entre lo legal y lo correcto. No hay respuestas fáciles a algunos problemas de negocios. El empleo de valores te ayudará a ser más claro y decisivo.

¿Por qué valores son importantes para las organizaciones y para las personas?

Las empresas de éxito que reportan de manera consistente el crecimiento y los beneficios, cuentan, en común, con tres prácticas esenciales, de acuerdo a Charles A. O'Reilly III, y Jeffrey Pfeffer en su libro Hidden Value: “Cómo las grandes compañías obtienen resultados extraordinarios con gente ordinaria.”

Y estos tres aspectos coincidentes y habituales son:

1. Ellos tienen un muy claro y bien articulado conjunto de valores que son ampliamente compartidos y se utilizan como la base para las prácticas de gestión empresarial.

2. Tienen un alto grado de armonía y coherencia en las prácticas que expresan sus valores fundamentales, centradas en las personas.

3. Sus directivos son Líderes cuya función principal es la de garantizar que los valores sean mantenidos, y constantemente hechos realidad por todas las personas que trabajan en la organización.



Para que una persona pueda tener éxito en cualquier organización, él o ella tienen que entender lo que es realmente importante para la empresa; sus valores.

La gente hace esto mirando atentamente lo que es realmente recompensados, observando cómo la gente sale adelante y es promovida, y viendo y escuchando lo que los directivos hacen y cómo utilizan su tiempo.

Las políticas y prácticas de la empresa deben ser una señal clara de lo que es valorado e importante. Lamentablemente, muy a menudo, lo que los Líderes dicen y lo que hacen es ambiguo, la mejor de las veces, y contradictorio, en el peor de los casos.

¿Por qué los valores son tan importantes?

Aunque a ninguno de nosotros nos gustaría trabajar por menos dinero de lo que creemos que es justo, el dinero, de por sí, no es suficiente para motivar un buen rendimiento a largo plazo.

A la mayoría nos gusta creer que nuestro trabajo hace la diferencia con respecto los demás y que es importante.

La gente no puede ser motivada cuando siente que lo que se les pide que no vale la pena o cuando es contrario a sus valores fundamentales.

Además, la mayoría de nosotros también queremos sentir que somos valorados como personas, no sólo como trabajadores.

Queremos ser respetados por lo que somos, no sólo por lo que hacemos. Aparte de responder positivamente a estar cerca de otras personas que comparten creencias similares y con quienes podemos establecer relaciones.

Recuerdo un trabajo, en especial, en el que el Líder supremo que era el Gerente del Proyecto, buscaba afanosamente su enriquecimiento por medio de la obtención de jugosas comisiones, provenientes de los contratos otorgados fuera de las normas legales.

Su intención era irse del país, como muchos otros lo habían hecho, a disfrutar de una fortuna mal habida, pues deseaba que sus hijos tuvieran la mejor educación.

Mientras que la continuidad del proyecto, así como el sustento de todos los que estábamos trabajando en esa empresa, estaban en peligro, ese mal Líder sólo atinaba a destruir la confianza del personal hacia él y a demostrar su desprecio por nuestros intereses.

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