lunes, 27 de septiembre de 2010

Reflexión Para Líderes: ¿Por Qué La Gente Actúa Así?


El Liderazgo se basa en la comprensión del comportamiento humano para lograr el manejo efectivo de las relaciones interpersonales.

Tratar de comprender a las demás personas resulta un camino complicado. Incluso para los Líderes más reflexivos que se toman el tiempo para meditar sobre las acciones de sus colaboradores, a veces les resulta imposible entender por qué algunas personas reaccionan de una manera, mientras que otras lo hacen de una forma totalmente opuesta, ante las mismas circunstancias.

En este artículo voy a explorar, brevemente, lo que nos hace actuar de la manera en que lo hacemos.

Hay muchas teorías y modelos en el campo de la Psicología que describen las interacciones entre los individuos, pero como no soy psicóloga voy a llevarme por el "Modelo Biopsicosocial" que busca la integración de todas las teorías propuestas hasta el momento.

Según lo explica Adam Cash en su libro “Psicología para Dummies”: “La idea básica de este modelo es que el comportamiento y los procesos mentales son producto de la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales particulares de cada individuo. Cualquier explicación de la conducta y los procesos mentales que no tome en consideración estos tres factores es incompleta.”

Es así como este modelo toma en cuenta tanto el papel que desempeña el organismo, la mente, la sociedad y la cultura, lo que produce las infinitas combinaciones de conductas y procesos mentales que somos capaces de mostrar.

Normalmente, nuestro tiempo de reacción es casi instantáneo a las cosas que vemos y experimentamos. Pero cuando dividimos este proceso, podemos empezar a entender lo que está sucediendo.

Todo comienza cuando ocurre un "evento" y lo observamos. Experimentamos que algo pasa: recibimos una llamada de un cliente, discutimos con un compañero de trabajo, asistimos a una reunión, escuchamos una conferencia o cualquier otra actividad.

Cada cosa que observamos y que nos llega por medio de nuestros sentidos, pasa a través del filtro de nuestros valores, supuestos, creencias y expectativas, es decir, de todo el bagaje de experiencias que se han archivado consciente e inconscientemente en el disco duro de nuestra mente.

Comparamos esta experiencia actual con aquellas experiencias similares que hemos tenido previamente y le sumamos nuestras percepciones y nuestros juicios, lo que nos conduce a una conclusión acerca de lo que acabamos de vivir.

Una vez que hemos llegado a nuestra conclusión inmediata, nuestros sentimientos y emociones entran en juego y nos llevan a ofrecer un comportamiento que es una reacción al acontecimiento que la originó.

Si esa comparación con situaciones previas nos lleva a evocar emociones negativas o positivas, la conclusión y reacción consecuente, tendrán la misma connotación en el presente.

De esta manera, pasamos de observar el evento, a reaccionar en milisegundos, sin entender por qué o cómo llegamos a reaccionar de la manera en que lo hicimos.

Un ejemplo:

En una pequeña empresa que tenía problemas económicos se realizaron algunos cambios de diversos tipos: se sustituyó al Supervisor de Producción, se modificó el horario de trabajo y se eliminó el sobretiempo, como medidas principales.

La primera reacción de los más de 20 empleados, al enterarse de la situación, estuvo bastante fragmentada: se observaron diferentes estados de ánimo que comenzaron desde la alegría y la aceptación total, y fueron pasando por asombro, duda, incredulidad, inseguridad, desinterés, apatía, miedo, preocupación, desesperación, hasta llegar al llanto.

Este ejemplo muestra cómo nuestra reacción instantánea puede ser completamente diferente y sin sentido para los demás, especialmente si se ha destilado la información de forma distinta, debido a la singular carga de experiencias y emociones que cada uno va almacenando a lo largo de su existencia.

Como reflexión para el Líder: Todo el mundo se comporta de la manera en que lo hace porque actúa a través de su tamiz personal (sus valores, supuestos, creencias y expectativas) que le acompañan a todas partes.

Los Líderes necesitan reconocer que la reacción de cada individuo a las cosas va a ser diferente, debido a la composición única de su filtro de percepción particular.

Por ello, los buenos Líderes deben buscar afanosamente, comprender las motivaciones y los antecedentes de cada uno de sus colaboradores, a objeto de prever y apoyar, en lo posible, las reacciones de ellos ante los diferentes eventos, circunstancias o situaciones que ocurran.

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