jueves, 2 de septiembre de 2010

Neuroliderazgo Femenino



Por: Virginia Gudiño Miembro Consultor REDEM en Argentina


El día 8 de marzo se celebra internacionalmente el Día de la Mujer. Aunque considero es un avance importante contar con un día de reconocimiento internacional a nosotras, las mujeres, no debemos olvidar que nuestro día son los 365 del año! Ya nuestros aportes en la familia primero, en el mundo laboral, social y público después, vienen de larga data y han sido constantes. Nuestro trabajo ¨en silencio¨ (y muchas veces silenciado) y pacíficamente -en su mayoría- son muestras ¨externas¨ de procesos biológicos inherentes al tipo de Cerebro.


Que hombres y mujeres piensan y se comportan de forma distinta es algo evidente y sobre lo que se ha dicho y escrito mucho. Pero ir al origen de esta diferencia implica un paso más allá: comprender la diferencia real y esencial entre los cerebros masculino y femenino.
El tema de las diferencias esenciales que existen en la mente de cada uno de los sexos es evidentemente muy delicado, pero la teoría que más adeptos esta ganado en la actualidad (neurocientíficamente hablando) es la que postula:


¨El cerebro femenino está predominantemente estructurado para la empatía. El masculino está predominantemente estructurado para entender y construir sistemas¨(1)


Utilizando como métrica al Cociente de Sistematización (CS) y al Cociente de Empatía (CE), se pueden prever 3 tipos de cerebro, y por consiguiente 3 tipos de individuos:


- Aquellos que tienen una capacidad empática más desarrollada que la sistematización, lo cual se podría representar como E>S, y representa al cerebro femenino o cerebro tipo E


- Aquellos cuya capacidad de sistematización es superior a la de empatía, es decir S>E. Este caso representaría al cerebro masculino o cerebro tipo S


- Los individuos cuya capacidad de sentir empatía y de sistematización son igual de fuertes. En éstos E=S. Denominado cerebro equilibrado o cerebro tipo B.


Entonces, si los conocimientos científicos actuales, especialmente provenientes de investigaciones en neurociencia tienen evidencias de las diferencias que rigen los comportamientos de hombres y mujeres, por qué no ¨escuchar¨ y aplicarlo en el management y liderazgo de las organizaciones (sean éstas públicas o privadas, familiares o no)? En Neurocapital Humano comenzaremos a utilizar el término eurosicoliderazgo ( link a http://neurocapitalhumano.ilvem.com.ar/shop/otraspaginas.asp?), entendiendo por tal al modelo de liderazgo que consideramos es necesario implementar para logar autoliderazgo eficiente y efectivo. Se basa en neurociencia y otras disciplinas afines al comportamiento humano en combinación con Cs de la Salud, Cs de la Educación, Management y disciplinas de Gestión-Autogestión.


Pero además, siendo concientes de los nuevos paradigmas que se hacen necesarios implementar en las Neurorganizaciones del Siglo XXI, haremos especial hincapié en la importancia del neurosicoliderazgo femenino, que es quien reúne las habilidades y competencias necesarias para lograr resultados positivos en medio de la complejidad que este siglo nos plantea (a nivel familiar, laboral y/o social).


Desde hace décadas las investigaciones realizadas (especialmente en empresas) destacan que el estilo participativo e intuitivo y con mayor flexibilidad, cualidades propias del liderazgo femenino, son eficientes y efectivas no sólo para con la productividad en el ámbito laboral, sino además, con el rol de convertir al trabajo en algo más humano.


Antes de avanzar, quiero hacer una aclaración importante, que se le denomine ¨estilo femenino¨ de liderazgo no implica necesariamente que sea una mujer y con cerebro femenino, tipo E quien está capacitada para llevarlo a cabo. Es más, mi investigación personal, por ahora aplicada a un reducido numero de emprendedores y directivos de empresa en Argentina, que seleccioné especialmente porque contaban con características ¨peculiares¨ en su estilo de conducción (más acorde al de liderazgo femenino) está arrojando resultados reveladores: el 83% posee cerebro tipo B, o sea, el equilibrado, y el 17% cerebro tipo E, o sea, el femenino (neurocientíficamente hablando), independientemente de que los encuestados fueran hombres o mujeres.


El sexo NO determina el tipo de cerebro. Una mujer, por ser mujer, no tiene por qué tener un cerebro tipo E y lo mismo ocurre con el hombre; aunque sí está demostrado que más hombres que mujeres tienen cerebro tipo S y más mujeres que hombres cerebro tipo E. El Cerebro equilibrado (tipo B), por otra parte, es el menos frecuente de los tres tipos.


Si de biología y genética se trata sabemos que nuestros genes afectan las conexiones y el trabajo del cerebro, que manipula nuestros impulsos, temperamento y patrones de pensamiento. A cada uno nos fue dada una lista de gustos y aptitudes como por Ej. curiosidad, empatía, interés por lo social, lo mecánico o lo abstracto. Algunas de las situaciones que encontramos en la vida hacen clic en nuestro mapa genético y nos llevan a evolucionar en una u otra dirección.


Si de neurociencia y psicología se trata, podemos diferenciar más de un tipo de cerebro, con morfología y comportamientos inherentes a su condición biológica. Pero las diferencias de conductas entre los sexos no son sólo una función biológica. Un individuo no es sólo su genética y biología sino que el contexto juega un papel fundamental en el desarrollo de la Unidad Cuerpo Cerebro Mente (UCCM) del individuo, por tanto, las diferencias de socialización también desempeñan un papel importante en la formación de valores, intereses y comportamientos de la persona. El estilo de liderazgo femenino ** aprovecha todos los talentos y habilidades naturales de la mujer como no sucedió antes. Es un enfoque de liderazgo que se relaciona con las diferencias de sexo, la socialización temprana y las experiencias únicas de la niñez, que forman los valores, intereses y comportamientos de la mujer adulta (2)


Neurosicoliderazgo femenino es un estilo necesario de aplicar en las Neurorganizaciones del SXXI, pero este nuevo paradigma que comprende la importancia de poder equilibrar los enfoques racional e intuitivo en el management, necesita contar con más adeptos del modelo ¨tradicional¨ racional de liderazgo, para poder trascender.


El rol gerencial, especialmente en empresas (donde más se ha investigado al respecto) sigue siendo mayoritariamente patrimonio de cerebros tipo S (cerebro masculino). Pero este modelo alternativo se nutre esencialmente de cerebros tipo B y tipo E. (independientemente del sexo y género que las personas poseen) Y una vez más, las luchas de poder y ¨territorialismos¨ entorpecen el ascenso de estos últimos tipos de cerebro, con modelo mental de conducción y liderazgo que le son propios.


La ¨buena noticia¨ es que cada vez más mujeres toman conciencia de este modelo alternativo de liderazgo y, a la vez, más directivos hombres están reconociendo la eficiencia y eficacia que éste aporta al ámbito laboral. Aunque aún es largo el camino por recorrer, el primer paso ya está dado (con evidencia de más de 20 años de investigación) y ha demostrando resultados convincentes, los que, en la actual época de crisis del modelo ¨tradicional¨, se comienza a erigir como muy prometedor.


REFERENCIAS


** desde Neurocapital Humano adaptado al término neurosicoliderazgo por basarnos en los descubrimientos más recientes de la neurociencia y otras Cs. afines al comportamiento humano que le dan fundamento. Neurosicoliderazgo femenino, consideramos es una importante herramienta metodológica-estratégica para aplicar en todo tipo de organización: familia, empresa, organización propiamente dicha, organismo, etc., dado que, cada uno de ellos es un sistema de relaciones en si mismo, y por tanto, de la conducción y modelo de liderazgo que se le aplique, dependerán los resultados obtenidos.


(1) La gran diferencia, Simon Baron-Cohen (2005)


(2) Liderazgo femenino, Marilyn Loden (1992)


Fuente: Gina Jimenez, Blog Hablemos de la familia

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