lunes, 20 de septiembre de 2010

Liderazgo Y Comunicación En La Empresa


Entre las habilidades más preciadas de los Líderes se encuentra la Comunicación, pues ésta, llevada de manera efectiva, repercutirá en la generación de confianza necesaria para mantener prendidos los motores de las organizaciones.

En determinado momento la organización es un auténtico éxito. El precio de sus inventarios va en aumento. Las previsiones de ventas se superan, así como las utilidades estimadas. La moral es alta. Durante un breve momento, parece que a la empresa no le puede ir mal.

Luego, todo cambia. Tal vez un nuevo producto fracasa, un alto dirigente se va hacia la competencia, ocurre un revés del mercado, y de repente se vislumbran conflictos.

Cuando esto sucede, y parece que ocurre en el ciclo de éxito de cualquier organización, los Líderes de las empresas u organizaciones tienen dos opciones cuando se trata de comunicación:

1) callar y esperar a que la situación se olvide, o

2) hablar y trabajar sobre los problemas con las aportaciones de las principales partes interesadas.

En la mayoría de los casos como éste, es muy fácil ver que las empresas realizan la elección equivocada de cara a las malas noticias, en lugar de comunicar las eventualidades, se quedan sin palabras. El grupo directivo se reúne a puerta cerrada, en vez de hablar, abiertamente, con los empleados.

Cuando esto ocurre, la comunicación se ve afectada. La comunicación, como la naturaleza, aborrece el vacío. En ausencia de la palabra del líder, la gente crea sus propios mensajes, normalmente en forma de rumores, insinuaciones, y chismes.

El resultado concreto es una mezcla de dificultades; los empleados que podrían formar parte de la solución, se convierten en parte el problema.

¿Por qué? Porque están desinformados, o peor aún, mal informados. Los Líderes tienen que confrontar al grupo y decir la verdad, en lugar de dejar que la gente adivine y cree sus propias historias.

Cuando los Líderes dejan a los empleados a sacar sus propias conclusiones, y no les proporcionan un mensaje adecuado, éstos últimos, fácilmente, harán deducciones contrarias a las que los Líderes podrían desear. Automáticamente asumirán lo peor, aunque, tal vez, el problema no sea tan grave, si se trata a tiempo.

¿Alguna vez has escuchado algo que suena bien pero no se siente bien? Por ejemplo, cuando un Líder dice: "Nuestra gente es el recurso más valioso de este negocio", pero internamente tu sabes que es un cliché.

Aquí el Líder dirige con miedo y mira constantemente por encima de su hombro. Sus compañeros de trabajo se sienten frustrados por su incapacidad para tomar decisiones. Sus subordinados tienen temor de perder sus puestos de trabajo. Y como postre, los administradores hacen ruido sobre inminentes reducciones de puestos de trabajo.

¡Y esto ocurre en una empresa donde las personas son importantes!

¿Podría ser que hay una desconexión entre el orador y el mensaje? ¡Exactamente! Las palabras no son coherentes con el comportamiento del Líder.

Como resultado de ello, lo que suena muy bien viene a ser falso.

Este es un ejemplo de una situación en la que el emisor y el mensaje no se conectan, y por supuesto, esta situación deriva en una falta de credibilidad hacia el Líder.

Los mensajes eficaces se basan en la confianza.

La confianza no es algo que concedemos libremente a nuestros Líderes; esperamos que ellos se la ganen. ¿Cómo? Demostrando Liderazgo en pensamiento, palabra y acción.

Los Líderes creíbles son los que por sus acciones y comportamientos demuestran que tienen el mejor interés en dirigir la organización con el corazón.

Ellos son el tipo de Líderes que se ven a sí mismos como servidores, quieren que su gente tenga éxito, y les proporcionan la ayuda que necesitan con el fin de alcanzarlo.

Estos Líderes saben que serán juzgados por los logros de los individuos o equipos que les reporten, y es por eso que invierten sumas cuantiosas en la capacitación y formación de las personas o equipos.

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