jueves, 23 de septiembre de 2010

Liderazgo: Consejos Para Hablar En Público, Con Confianza


Como Líder, una de las facetas más utilizadas, diariamente, consiste en hablar en público. Los Líderes se deben a su público, por lo que la práctica permanente de estrategias de comunicación en vivo, le serán de mucho beneficio.

Considera este ejemplo:

El Líder sube al escenario para dictar un discurso. Él cuenta un chiste esperando que la gente se ría hasta morir. Pero, no pasa nada, los miembros de la audiencia tan sólo se miran unos a otros. Luego, miran para otro lado.

En ese momento el Líder pierde su equilibrio, la inseguridad se apodera de él y desarrolla trastorno estomacal.

¿Te Suena familiar?

Ah, pero esto es tan común... Ocurre muy frecuentemente.

Uno de los temores más generalizados y arraigado en el hombre, es el miedo escénico (hablar en público).

¿Por qué ocurre esto?

Entre muchas razones, personalmente creo, por experiencia, que el nerviosismo proviene, principalmente, por tratar de hacer frente a dos cosas al mismo tiempo.

El Líder debe aprender a leer la retroalimentación del público y calibrar cada uno de sus movimientos. Sólo debe expresarse a sí mismo y mantenerse en el momento.

Otra de las razones por las cuales pasa esto, es porque el presentador habla de temas que no domina. En ese caso, los nervios son máximos. Además, de que es un irrespeto para con el público.

Es preciso que hables, por lo tanto, de lo que verdaderamente conoces y hayas investigado en profundidad, de lo contrario será un fracaso total.

Alguien comentó acertadamente que los sabios y los Líderes exitosos poseen una capacidad especial, una cualidad única que les ayuda a equilibrar las paradojas de la vida sin irse a los extremos, es decir, sin tomar para sí, partido en ninguno de los lados involucrados.

¿Cómo se aplica esto al contexto de hablar en público?

Pues, siempre que como Líder estés sobre el escenario, busca la manera de comprometer a la audiencia, es necesario que sepas que una parte de ti, tiene que observar cómo el público reacciona ante el torpedo de palabras que salen de tu boca.

¿Se notan interesados?

¿Sólo toleran al expositor, esperando el fin de la charla?

¿O es tan mala que ya están pensando si este tipo no ofrecerá ninguna garantía de devolución de dinero?

Sea lo que sea, tienes que esperar y ajustar tus velas antes de que tu barco se lance al mar profundo.

Por otro lado, es posible que te concentres demasiado en lo que estás diciendo, por lo que, probablemente, las gotas de sudor comiencen a rodar copiosamente por tus manos y rostro.

¿Cuál es entonces la estrategia de ganar-ganar, en estos casos?

La que me ha funcionado es la estrategia de mantenerme actuando (con movimientos de recorrido) en el escenario, permanentemente.

Lo cual significa que si no prestan atención a lo que dices, es muy posible que se centren en lo que estás haciendo y, eventualmente, cambien y mejoren su estado de ánimo.

Si piensas demasiado en calibrar sus señales y realizar los ajustes en consecuencia, se convertirá en una trampa para ti mismo.

Porque ahora tu atención se dividirá entre lo que estás haciendo versus lo que están pensando ellos. Y de esa manera, no llegarás a buen término.

¿Cuál es entonces el momento adecuado para la incorporación de retroalimentación y realizar los ajustes?

En mi opinión, durante la preparación y posterior análisis del discurso.

En ese momento, el calor de la sesión está apagado, por lo puedes muy bien detenerte, por unos momentos, a beber algo y aplicar algunas de las siguientes estrategias: Ése, es el momento de pensar si deberías, por ejemplo, aplaudir un poco en la medida en que tu mente produce y expones algunas estadísticas sobre el tema que tratarás, si cuentas un chiste o si poner las manos en los bolsillos puede ser utilizado como una ventaja o si formulas una pregunta al grupo para producir diversas opiniones.

Mientras el público piensa y da sus respuestas, el conferenciante se tranquiliza; otra opción es iniciar narrando una anécdota, o haciendo una lectura agradable que atrape la atención de las personas.

Es cuestión de probar.

La experiencia me indica que la práctica previa a la conferencia o charla, sin importar el miedo que sientas al principio, te permitirá desarrollar, a la larga, la tranquilidad y la habilidad necesarias para convertirte en un Líder exitoso en tus exposiciones.

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