jueves, 30 de septiembre de 2010

Cómo Controlar Tus Emociones - Desafíos Del Auto-Liderazgo


Una de las preguntas que más nos hacemos todas las personas es ¿Cómo controlar nuestras emociones? Si cada vez que tenemos una discusión con alguien, nos queda la sensación de haber actuado incorrectamente.

Como resultado del mal manejo de las emociones, estropeamos nuestras relaciones.

Dejamos escapar palabras y acciones de las cuales sólo nos queda el arrepentimiento, y nos preguntamos si esto tiene solución, pues la herida puede permanecer, incluso, por mucho tiempo. A veces, nunca se recupera.

El manejo adecuado de las emociones forma parte de las estrategias de comunicación fundamentales del Liderazgo. El Liderazgo es influencia y ésta sólo se logra a base de una Comunicación efectiva.

No es que las emociones no tienen cabida en el lugar de trabajo, las emociones constructivas pueden ser motivadoras y hasta nos pueden permitir mejorar la comprensión. Pero, las emociones demasiado intensas bloquean la comunicación efectiva y obstaculizan la resolución de problemas, por lo que el Liderazgo se ve afectado.

No podemos cambiar la forma en que otros sienten y actúan, sólo podemos cambiar la forma de reaccionar ante ellos.

Los siguientes consejos te ayudarán a disminuir la intensidad y la duración de la explosión emocional de cualquier otra persona y te auxiliarán sobre el modo de mantener la calma, mientras te enfrentes a situaciones difíciles, como Líder:

Procura Mantener La Compostura:

• Controla tu respuesta física: Lo más recomendable es mantener la respiración lenta y profunda. Si lo olvidas, por momentos, retómala conscientemente, cuando te sientas alterado.

• Haz un recorrido mental por todas las áreas de tu cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, en busca las zonas que encuentres tensas y, de forma consciente, procede a relajarlas.

• Si te estás perturbando emocionalmente, identifica qué te amenaza. Revisa qué pensamientos han creado en ti esas emociones.

• Mantén el contacto visual directo, pero no la mirada. Apunta tu mirada hacia el centro de los ojos de tu interlocutor.

• Cuando estés en desacuerdo, exprésalo con prontitud y sin emoción en tu voz.

• Deja a un lado el cinismo, la burla o el descrédito, pues estas conductas avivan el fuego de la contienda.

• Si se trata de una persona enojada, considera que existe una "verdadera" sensación escondida, pues la ira a menudo encubre otra emoción. Intenta descubrir cuál es esa emoción encubierta.

• No reacciones con demasiada rapidez. Determina primero si tu respuesta instintiva será la más provechosa.

En respuesta a las emociones de los demás:

1. Permite que la gente ventile sus emociones, escucha lo que tienen que decir.

2. No le digas algo como: “Pero no te enojes”, “¿Por qué estás molesto?” o “Te veo bravo, ¿Qué te pasa?”, pues las expresiones de este tipo generan más agresividad.

2. Acepta sin mencionarlo, que se muevan o se sienten. No exijas una postura determinada.

3. Si es posible, reafirma su emoción sin estar necesariamente de acuerdo con su punto de vista. No desestimes sus sentimientos.

4. Utiliza su nombre varias veces para afirmar su individualidad y su importancia.

5. Pregúntale por más detalles.

6. Trata de determinar qué le preocupa. ¿Se siente amenazado por la pérdida de autoridad o control?

7. ¿Siente que ha fracasado? ¿Siente que se aprovechan de él?

8. Permítele discutir una solución.

9. No dejes que te interrumpan cuando estás hablando.

10. Si es necesario, sugiere tomar un breve descanso.

11. Si la pérdida de control continua, hazle saber que te estás tomando muy en serio su problema, pero que la forma en que se está comunicando, no es aceptable. Insiste en la cortesía.

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