miércoles, 8 de septiembre de 2010

Cómo aplicar el “Secreto” a tu liderazgo

  1. Define tu propósito o misión como líder. En días pasados, publiqué un post sobre la importancia de que un líder trabaje para una causa y no para una empresa. Trabajar para una causa significa tener un motivo que te inspire a hacer tus actividades todos los días y que te haga sentir que estás haciendo una contribución importante para el mundo.

    Implica también que seas consciente de cuáles son tus dones, talentos y virtudes, que están directamente relacionados con lo que te hace feliz y busques dónde aplicarlos en tu trabajo profesional.

    Acción: no importa qué edad tengas ni en qué puesto de trabajo te estés desarrollando. Pregúntate, ¿qué vine a hacer en este mundo? ¿Cuál es mi misión como líder?

  2. Genera la intención. No es otra cosa que definir con exactitud tus metas y tus sueños que, de manera natural, estarán alineadas a tu misión.

    Por lógica, si descubres que lo que te hace sentir pleno es interpretar estados financieros, llevar cargos y abonos y te sientes satisfecho de ti mismo cada vez que terminas un balance contable, lo más seguro es que tu sueño sea llegar a ser el contador general de la compañía o tal vez establecer tu propio despacho financiero.

    Si descubres que te hace muy feliz servir a los demás y sientes que se dispara en ti una sensación de intensa gratificación cada vez que un cliente te felicita por un trabajo bien hecho, lo más probable es que quieras ejercer tus evidentes talentos y virtudes en un área relaconada con atención al cliente y posiblemente busques implementar un sistema relacionado en las áreas de ventas de la empresa para que la que trabajas.

    Acción: define con claridad cómo quieres ejercer profesionalmente y de manera concreta lo que te hace feliz y te hace sentir poderoso y a dónde quieres llegar con ello. Escríbelo o visualízalo con lujo de detalle.

  3. Alíneate emocionalmente a la intención. Si has tenido experiencias de insatisfacción o la estás teniendo; si en algún momento te has sentido impotente; si las condiciones actuales que estás viviendo son limitantes, ya sea por factores externos (jefes incomprensivos, colaboradores negativos, suedos bajos) o por factores personales (miedos, preocupaciones) es muy probable que tengas muchas dudas de que tus metas o sueños puedan hacerse realidad.

    La tendencia natural será que te digas a ti mismo, “esto es imposible”, “no puedo”, “no tengo habilidad para lograrlo”, “me falta valor para lanzarme”, “no le veo la salida a esto”, “veo muy lejano el día en que llegue, si es que llega”, “tengo muy mala suerte, nada me sale bien aunque lo intente”.

    Acción: visualizaciones, afirmaciones, meditación, son prácticas que te ayudarán a robustecer lo que quieres y combatir resistencias o dudas. Ésta es tal vez la parte más sensible de todo el proceso, porque te lleva a hacer un viaje a través de la fe, a confiar en tus propias habilidades, a creer que es posible de algún modo u otro.

  4. Prepárate a recibir. Al tener una conciencia muy clara de tu misión y lo que quieres lograr, tu mente se pone en un estado constante de alerta y se vuelve más aguda para detectar personas, recursos y circunstancias que te acercarán a tu meta.

    Los ejecutivos con “suerte”, a los que todo les sale bien, concuerdan al afirmar que se empieza a dar una serie de eventos casi milagrosos: aparecen personas u ocurren sucesos que les facilitan las cosas. Eso ocurre porque empiezan a estar sintonizados entre lo que son (misión) y lo que hacen.

    Acción: habitúate a descubrir a tu alrededor personas, recursos, ideas, sucesos y circunstancias que te acerquen a lo que quieres. Este paso requiere educar tu mente para estar alerta todo el tiempo.

  5. Actúa. Uno de los errores más comunes que he visto en la práctica de la Ley de la Atracción es creer que el 100% de tus sueños o metas se materializarán por arte de magia. Aunque indudablemente habrán cosas que consigas de manera inesperada y totalmente fortuita, gran parte del éxito de la Ley de la Atracción lo conseguirás también al dar los pasos lógicos y necesarios, para conseguir lo que quieres.

    Por ejemplo, vamos a suponer que tu meta es ganarte un lugar en la empresa desarrollando un sistema de atención al cliente. Resulta que se lo has propuesto a tu gerente varias veces pero no te ha dado una respuesta. Casualmente, en estos días llegará de visita a tu oficina el Director General de la empresa.

    Pues aquí se te está presentando una maravillosa oportunidad para hacer realidad tu proyecto. Lo lógico es entonces que lo prepares y aprovechando la visita del Director saques una cita con él o, al menos, le entregues un documento con tu idea… el resto de la historia puede marcar el salto al éxito y a la abundancia que tanto estás buscando.

    Por un lado las circunstancias te apoyan dándote la oportunidad para abrirte camino, pero por el otro se espera correspondencia de acción de tu parte.

    Acción: da los pasos lógicos que necesitas dar. Esta parte resulta relativamente fácil cuando estás alineado emocionalmente a tus metas, porque es tal tu entusiasmo por conseguirlas que he descubierto que muchas limitaciones personales se superan con más facilidad porque realmente crees que es posible que se pueda lograr y estás determinado a hacerlo.
Vivir tu liderazgo bajo los parámetros anteriores le da un giro intenso a tu vida de fe, esperanza y entusiasmo. Cada día te levantarás emocionado y expectante, porque te preguntarás que grandiosas oportunidades te llegarán.

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