lunes, 21 de junio de 2010

EL LIDER " DEBE SER UN TIPO ESPECIAL "



JOSÉ MOURINHO, `EL TIPO ESPECIAL´«No sé si voy a ser capaz de cambiarlos a ustedes, pero su país no me va a cambiar a mí. Yo no soy de los que pierden su identidad»


Es the special one . Sin duda. No porque lo diga él mismo, que se inventó su mote al llegar al Chelsea, sino porque, se lo ame o se lo odie, no deja indiferente a nadie.


Haber ganado Ligas en Inglaterra, Italia y Portugal y tener dos Champions ya le han valido un lugar en la historia del fútbol.


Ahora llega al Madrid a por más, dispuesto a revolucionar nuestra visión de este deporte. Charlar con él es toda una lección de liderazgo.


A los 14 años ya elaboraba informes de los equipos rivales para su padre, entrenador del belenenses y, años antes, destacado portero portugués. Mourinho nació con un balón bajo el brazo y dio sus primeros pasos sobre un campo de fútbol. Por mucho que su madre, profesora de gramática, insistiese en que estudiase Empresariales, se impuso la Educación Física. Jugó unos años en un equipo de tercera, pero no destacaba dentro del campo y prefirió quedarse en el banquillo. A los 24 años dejó de jugar, se sacó el título de entrenador de la UEFA y, tras pasar por varios equipos menores, en 1992 dio un paso clave al conocer a Bobby Robson en el Sporting de Lisboa. Mourinho iba como traductor, pero se hizo con el cargo de segundo técnico. Robson, mítico entrenador inglés, marcaría su carrera. Estuvo tres años con él en Portugal y lo siguió a Barcelona, donde luego se quedó un año más con Louis Van Gaal. En 2000 decidió que ya era hora de ser primer entrenador y volvió a Portugal. Al principio no destacó, pero en 2002 se hizo cargo del Oporto, sumido en una tremenda crisis. En su primera temporada ganó Liga, Copa y UEFA. En la segunda, Liga y Champions. Comienza el mito. Roman Abramovich lo ficha para el Chelsea y lo convierte el entrenador mejor pagado del mundo. Por lo visto, lo vale. La primera temporada ganó la Liga y la Supercopa; en la tercera, ya acumulaba seis títulos. De ahí, en 2008, al Inter: dos Ligas, Copa, Supercopa y Champions, haciendo incluso triplete. Ahora, a los 47 años, lidera al Real Madrid. Al Santiago Bernabéu llegó conduciendo un Ferrari. «No soy un falso humilde. Soy José Mourinho. Con todas sus cualidades y todos sus defectos».


XLSemanal. Observándolo durante los partidos, da la impresión de que en cualquier momento va a saltar al campo, de que quiere usted ser parte del juego.


José Mourinho. Es lo que quiero. Es una pena que no pueda estar en el campo. Con esto no quiero decir que pudiera hacerlo mejor que los jugadores –lo que sería absurdo–, sino que nada es comparable a la emoción y el placer de estar disputando un partido. Siempre les digo a mis jugadores que éstos son los partidos que todo el mundo quisiera jugar, los partidos que los niños sueñan con jugar algún día. Y no hay muchos que tengan el talento necesario para jugarlos; yo mismo nunca lo tuve para llegar a lo más alto. Por eso, ya que tienen ese don, tienen que disfrutar del momento. No tienen que jugar con miedo; tienen que jugar con emoción, con pasión y eso es lo que intento transmitirles. Por eso me muevo y grito mucho. Los entrenadores estamos para ayudar a los jugadores, para contribuir a que el juego sea mejor. Pero los árbitros, a veces, no nos dejan comunicarnos bien. Como puede imaginarse, no es fácil dirigirse a los jugadores en un estadio con 85.000 espectadores, por lo que tenemos que esforzarnos al máximo.


XL. Tiene usted una filosofía del juego muy particular. ¿Cómo la describiría?


J.M. Mi filosofía no es fácil de describir. Hay algunas frases que vienen a establecer un poco lo que pienso. Una de ellas es que, en mi equipo, el conjunto tiene que ser muy superior a la suma de sus partes. El nuestro no es un juego individual, sino colectivo.


XL. ¿Cómo transmite ese mensaje a los jugadores?


J.M. Por medio del trabajo del día a día, de cada minuto de convivencia. Vivimos para el equipo. Los objetivos del equipo se convierten en parte de la motivación individual. Si un jugador quiere ganar la Bota de Oro o ser designado el mejor jugador del encuentro, eso son motivaciones individuales; pero la verdadera motivación es colectiva. Porque en el fútbol de alto nivel es imposible que un equipo sea mejor que el otro durante los 90 minutos seguidos.


Lo normal es que un equipo domine el juego un rato, que su rival domine otro rato... Es algo parecido a lo que sucede en el boxeo. Por eso siempre les digo a los jugadores que tienen que estar preparados para los momentos difíciles, para estar unidos sin hundirse, sin rendirse nunca.


XL. Para tener éxito a tan alto nivel, hace falta mucha concentración y claridad de ideas, pero también mucha paciencia. ¿De dónde saca todas estas cualidades?


J.M. Yo creo que uno nace con ellas. Alex Ferguson –que es amigo mío– es un buen ejemplo en este sentido. La pasión, la motivación y el deseo no tienen que ver con la edad. Tampoco con los títulos que uno haya ganado ni con los hombres que tenga en el banquillo. Es algo que sale de tu interior. Ferguson tiene casi 70 años, pero rebosa pasión. Yo llevo diez años entrenando y no he cambiado un milímetro: sigo siendo el mismo de siempre. Quiero ganar, lo mismo que siempre. Todos los días me levanto con la misma pasión por el trabajo. Creo que es algo que uno lleva dentro, es algo genético. Uno tiene que nacer con esas dotes. No se puede mejorar lo que es genético, o eso me parece a mí.


XL. Es conocido por la seguridad que tiene en sí mismo. ¿Pero qué les diría a quienes lo tildan de arrogante?


J.M. Les diría que no lo soy. Yo no soy arrogante. Les diría que, cuando uno trabaja sometido a tanta presión –la palabra `presión´ tampoco me gusta mucho, porque yo en mi trabajo me lo paso muy bien–, tiene que ser capaz de controlar dicha presión. Si eres un líder y quieres influir en las actitudes de los demás y conseguir que los demás te sigan, lo primero es ser fuerte. Siempre digo que, por lo general, el equipo es el rostro de su entrenador. Y si el entrenador no es valiente, seguro de sí mismo, arrogante incluso, ese equipo pierde calidad. Y estoy convencido de que ésa es la razón por la que mis equipos son siempre muy, pero que muy difíciles de batir.


Sigue la entrevista en XL Semanal...................... JOSÉ MOURINHO, `EL TIPO ESPECIAL´


Por: Jeffrey Marcus


Fuente: Megazine, En portada, XL Semanal


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